Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos

Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos
Ricardo Carpani, 1991, acrílico sobre papel

20/07/2008

TRAS EL VOTO DEL SENADO


EL DIA DESPUES

Para Morales Solá, Cobos terminó con una forma de gobernar;
para nosotros Morales Solá sigue con una forma de predecir – Por Roberto Páez González - 17.07.08

No sabemos si el kirchnerismo murió, como dice Joaquín Morales Solá, hoy, (Cobos terminó con una forma de gobernar, La Nación 17.07.2008) pero sí que nació « un hombre muy solitario ». Julio Cobos se destacó de todos los otros. Su actitud vuelve a poner de relieve los curiosos trances de los vicepresidentes argentinos, entre otras cosas.
Pero un hombre no es la expresión última de una crisis. El patetismo de su acrobacia desempatando a los senadores, sólo es una peripecia. Y si se terminó una forma de gobernar, esto sólo corresponde al desenlace institucional de la crisis, no al desenlace social y político del que todavía estamos más o menos lejos: ganadores y perdedores tienen que digerir y a veces, algunas victorias no son más fáciles de digerir que ciertas derrotas.
El pobre Cobos lleva a cuesta carradas de sensaciones que tuvieron los demás. El se encomendó a la historia, pero es más precisamente el corto plazo el que se va a ocupar de él. En cambio, algo de razón tiene JMS cuando menta « una crisis que había dejado al kirchnerismo sin opinión pública, sin confianza social en la economía, sin aliados y sin gran parte del peronismo ». Pero Kirchner está lejos de haberse convertido « tan rápidamente en un paria de la política después de usar y abusar de un poder hegemónico durante un lustro ».
Ni Kirchner ni la Presidenta quisieron « acordar con las entidades agropecuarias un final digno del conflicto ». ¿Pero era digno ese acuerdo eventual? Todos sabemos que no. Sin embargo, llegado a ese punto, gracias al hastío de gran parte de la población, a causa de la tenaz resistencia de los ruralistas, la salida del atolladero se puso en manos de los protagonistas y mecanismos parlamentarios.
En todo eso, el presidente del Senado tuvo su bocadillo, que bastó para echar abajo la esperanza de los partidarios de las retenciones móviles. No obstante, el trámite del debate no fue totalmente en vano y podemos rescatar intervenciones extremadamente serias, didácticas y consecuentes, como la de Filmus, y abominar de las paródicas, recalcitrantes y burlescas como la de un ex presidente que muchos llaman El innombrable.
El principal error de la maniobra kirchnerista fue creer que tenían el asunto bastante bien atado. Pero ya habían dicho en la calle que acatarían el resultado de la votación de los senadores.
Es, empero, infame decir, como hace JMS, que Cobos se volcó « hacia donde estaba la sensación generalizada del Congreso ». Había sido aprobada en Diputados y estaba empatada en el Senado, lo que significa que en el Congreso –y sin mediar la intervención tránsfuga del presidente del Senado, luego de la del famosísimo Rached- la sensación generalizada era la de la muy probable aprobación.
JMS aprovecha que hubo parlamentarios dubitativos del oficialismo en ambas cámaras (pero hay que preguntarse qué significa, quiénes dudaron, etc.) para tratar de convencernos de que « un desempate del vicepresidente a favor del proyecto oficial hubiera significado arrancarle al Congreso una decisión contra su naturaleza y contra su opinión más extendida. Hubiera sido un exceso del poder circunstancial y casual de un solo hombre ». ¿Y cuál es su naturaleza y su opinión más extendida, si no la mayoría a favor en Diputados y el empate en Senadores?
Es un ejemplo característico del estilo periodístico de JMS. Cuando era más lógico que el vicepresidente estuviera en solidaridad con la presidenta. JMS observó, como nos hizo ver, que una cosa era la otra … al fin y al cabo.
La otra cosa es lanzar la campaña de acoso y derrribo contra Kirchner, salvando a la Presidenta. Porque ella es la jefa del Estado. Pero al final, ¿él quién es ? Ya Duhalde denunció el doble comando; y ahora hay que aislar a la Presidenta ensalzando su puesto de comando constitucional despojado del consejo de su antecesor en el cargo, porque la estrategia de éste fracasó. Cita en su apoyo interpretaciones sobre la actuación de segundos cuchillos, como Alberto Fernández y Guillermo Moreno. También se apoya en la leyenda de la soberbia de los Kirchner y el corolario de la soledad política en la que Néstor Kirchner habría caído.
Después, la sagacidad extrema de JMS va detrás de sus susurros de demolición : « Una administración débil deberá afrontar un destino de tres años y medio más de vida ». Esto pasa después de seis meses de obstrucción para que Cristina Fernández no gobierne.
Por encima de los pobres argumentos que desgrana, se sienten otros aspectos culturales argentinos que influyen en la coincidencia en la oposición a Cristina: resistencias de género, envidia de algunas mujeres poderosas, como Carrió y Duhalde, campañas rastreras sobre lifts, bocio, etc., punición de los obispos por considerarla fuera de su influencia, oposición de los bolsillos del mundo agrario representado por Los cuatro del lock out, barbas en remojos de otros sectores sociales ávidos de ganancias y prebendas, pero reacios a al reparto de la torta, y así de seguido.
Además, para JMS, los Kirchner no saben más que gobernar « asestándole su propia voluntad a la política y a la sociedad ». Soberbios. Autoritarios. Etc. JMS termina con un párrafo más por el estilo.
Pongamos un párrafo más nosotros. No tenemos por qué pensar que JMS quiere predecir la verdad. Simplemente, predice. Es una Casandra que padece la ruptura con algún Apolo y diseña los contornos del asunto de su profecía, pero escamoteando la verdadera dimensión histórica y política. Trata a los Kirchner de no videntes, pero él mismo está sumido en la leyenda del Granero del mundo, en el club de ciegos que no llegan a ver más que aquel fabuloso pasado en el que –en realidad- le pusieron al país los grilletes de la subordinación económica, la balcanización sudamericana y una desigualdad social que no merece ser una patria para todos.
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El conficto de las retenciones - CRITICA DE LOS CRITICOS

El gran adversario del porvenir nacional - Por Roberto Páez González - 16.07.08

Hoy, Joaquín Morales Solá descifra (El gran adversario que consiguió crear Néstor Kirchner, en La Nación) qué pasó frente al Congreso y frente al Zoológico. El partero, Néstor Kirchner terminó de hacer nacer El gran adversario, un bebé llamado a regenerar la República. Pero todo lo que nos devela reside en la concertación de claros maestros del callejón sin salida y la fobia antipopular, unidos en la argamasa de un mejunje catolicón, reflejado en sus alusiones al Papa.
El análisis de este periodista, impregnado de incienso y terminologías como milagro, milagrero, etc. nos ayuda a descubrir lo que pasa. La culpa la tiene Kirchner, que divide a los argentinos. Asique, Morales Solá quiere hacernos creer que la división es mala, pero que el cociente que le gusta es una maravilla.
Las maravillas, a menos que haya otras ocultas son (no enumeramos por orden de importancia nociva) : Duhalde, Carrió (que en el Barrio Norte tuvo más votos que Cristina Fernández), Chiche Duhalde, Macri: ya saben, el que ganó en la Ciudad de Buenos Aires, rezumando el racismo ordinario de buena parte de la clase media porteña. Olvidamos a varios, pero recordemos, al menos, a los burócratas sindicales escindidos de la CGT bajo liderato gris de Barrionuevo.
Por otro lado, nos dice que esto que ha pasado en 120 días consiste en el fin de un divorcio entre la Capital y el interior. Nos quiere hacer creer que los de Palermo son ahora federalistas convencidos.
Pero el divorcio entre la Capital y el interior fue siempre entre los ricos de la Capital y los pobres del interior y de la propia Capital. De manera que en Palermo se entiende que hay una conciencia de pertenecer a un bando, independientemente de las marionetas de las cuatro federaciones.
Una de las expresiones de JMS: « Tal vez haya comenzado la era de los milagros », como si lo que hiciera falta en Argentina fueran milagros. Pues no señor JMS. Lo que hace falta es que funcionen las instituciones. Y que podamos evaluar a las instituciones según criterios de justicia social como los que están establecidos en la Constitución Argentina, ad referéndum de cualquier reforma legal que pudiere convenirle y cuyo interés no se plantea en la actualidad política.
Es pueril de su parte indicar que la transversalidad proclamada por Kirchner se esté realizando en el bando opuesto. Aunque no cabe duda que hay un rejuntado de « expresiones partidarias … que se quedaron sin liderazgos desde la última gran crisis ». ¿Que cuál fue, señor JMS? ¿La de 2001 en adelante? No hay sino una superabundancia de enfermos de protagonismo, carentes de la más mínima proposición de crecimiento económico con justicia social para promover al hombre y la sociedad argentinos.
Sólo quieren dos cosas: quedarse con la plata y voltear u hostigar al gobierno para que no cumpla sus compromisos públicos.
Cuando agrega que « Kirchner les habla a sus amigos de café », ¿a qué se referirá JMS? ¿Por qué no dice quiénes son? Acaso se imagine que todos los conocemos. En cualquier caso sepa que a muchos nos consta que hay gente que apoya a este gobierno, primero, porque lo votó, segundo porque está de acuerdo en promover una reforma de la estructura distributiva del ingreso en el país, tercero porque queremos incorporarnos a una acción política capaz de dar respuestas a los disfuncionamientos de la sociedad argentina. Me parece que no cabemos en un café. A menos que el café imaginario de JMS sea verdaderamente grande.
JMS finge no saber si los comandos civiles de 1955 o los grupos de tareas de 1976 son conocidos por los argentinos o no del todo. Hay que preguntarle por qué si él sí los conoce no hace nada para divulgar esas realidades de nuestra historia y usa párrafos y frasecitas de esotérica esgrima para desjerarquizar verdades poco conocidas y auspiciar el abandono de las verdades en beneficio de las mentiras que se conocen mucho y que él practica.
No hay fuego de cisma social. El acto de Palermo nos muestra otra pieza en la tentativa de establecer una novedosa dualidad de poder: las instituciones versus los medios. Los sectores populares están desinformados y los movilizadores del odio social bienudo abarcan el clientelismo de la televisión-basura y de las prédicas infantilizadoras con ropajes securitarios, liberales, religiosos, antiautoritarios, etc. que embroman y embruman a mucha gente de la clase media.
Para JMS los peor de la historia argentina fue el peronismo de los años 40 o el de los 70. Sabe perfectamente que los 70 fueron una época de lucha por el poder, pero que los principales aportes que suscitaron una esperanza fracasada provienen de los años 60 y en lo más básico se referían a la justicia social y su correlato indispensable, la liberacion nacional en el marco de la unión sudamericana.
Vamos a decirle a JMS que los herederos de Tiredié se merecen una libertad que no tienen y que tanto cacarean los de Palermo. Se me dirá que pocos se acuerda de ese cortometraje de Birri. Contestaré que deberían pasarlo en las escuelas para explicarle a todos los argentinos que la miseria no es de hoy y que tampoco tiene por qué ser eterna.
JMS pasa a lo descriptivo para ridiculizar a Kirchener, pero a través de su descripción sentimos que se burla de nosotros, y que -en pocas palabras- no se toma en serio las grandes dificultades que soporta una parte enorme de la población argentina.
Es cierto que los senadores tienen una gran responsabilidad. Dada por los electores argentinos, muy distinta del vedetismo (carismático, lo llama JMS) de Alfredo de Angeli. Los histriones de Palermo, Buzzi incluido, saben que no tienen nada que proponer, salvo una latencia desestabilizadora para promover el golpismo de palacio, basado en la obstrucción de las instituciones.
El primer indicio de que se consideraban legítimos tuvo lugar cuando Carrió dijo inmediatamente después de las elecciones: « la legitimidad está fragmentada » y que ella iba a ejercer el liderato de la oposición. Ese lugar de espada sin cabeza de los intereses opuestos al porvenir nacional todavía tiene caras contrarias por lo que no se puede saber si el bloque de Palermo tiene largos días de unidad.
El gran adversario que consiguió crear Néstor Kirchner, ya estaba creado y al acecho. No hay que unirlo más, sino explicarlo y combatirlo. Y no compete sólo al ex presidente, ni a la presidenta actual, la responsabilidad, sino que todos los que queremos un país sin pobres, democrático y latinoamericanista tenemos que ponernos manos a la obra.

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11/07/2008

Mapas del alma, paradojas, etc. - por Eduardo Galeano


PAGINA 12 - Viernes, 04 de Julio de 2008
EDUARDO GALEANO, PRIMER CIUDADANO ILUSTRE DEL MERCOSUR, Y UN DISCURSO INOLVIDABLE

“Los mapas del alma no tienen fronteras” - Por Eduardo Galeano

Nuestra región es el reino de las paradojas.

Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol y, paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.

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O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.

–Quiero decirles estito –había dicho–. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.

Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos:

–No sean bobos –les decía–. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos.

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Y cuánta razón tenía.

Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano?

Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.

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Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:

–Ustedes –clamaba don Simón–, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?

Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:

–No somos dueños de nosotros mismos –decía–. Somos independientes, pero no somos libres.

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Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.

En guaraní, ñeñé significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra traiciona el alma.

Si te doy mi palabra, me doy.

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Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.

Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. El había dicho:

–Yo de aquí no salgo vivo.

En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.

Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra?

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Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos.

Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

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Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.

Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio, pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.

A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.

Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo:

1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.

Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.

¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.

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14/05/2008

Conflicto de las retenciones


El conflicto de las retenciones
Adolfo Pérez Esquivel - Buenos Aires, 12 de mayo de 2008*Las grandes empresas sojeras nacionales e internacionales están manipulando y presionando para torcer el brazo del gobierno por las retenciones. Ganan millones pero no se conforman, quieren más, más y más, no les interesa el daño ambiental, las consecuencias de los monocultivos y la reducción de los bosques naturales, el uso indiscriminado de los agro-tóxicos, para la salud y la alimentación de la población. El gobierno en todo esto fue permisivo, ambicioso con tal de lograr más retenciones del agro. Por lo tanto son socios en generar la desgracia ajena y hoy están enfrentados a ver quien se queda con el pedazo mas grande de la torta. No hay un proyecto de país que permita regular los recursos naturales y prever políticas a corto, mediano y largo plazo, en un desarrollo sostenible y de respeto a la Madre Naturaleza. Están vendiendo el país al mejor postor con total impunidad. Confunden desarrollo con explotación y son como las termitas, devoran todo lo que encuentran al paso. Si lo que digo es mentira, me gustaría que lo desmientan con hechos concretos y no con discursos vaciados de contenido. Basta ver cómo se han reducido las áreas de cultivos para alimentar al pueblo y como el 95 % de la soja es para exportar y llenar sus bolsillos. Están cerrando los tambos y las áreas de cultivos para alimentos, que se reducen día a día. Otros actores, en este escenario conflictivo, son los pequeños y medianos productores rurales que integran la Federación Agraria Argentina, a quienes siempre hemos acompañado solidariamente porque son campesinos que ponen el hombro y el alma en el trabajo del campo. Pero tenemos que decirlo, nos preocupa que hoy son aliados de los terratenientes y de las grandes empresas transnacionales que están destruyendo el medio ambiente y transformándonos en un país sojero y que su ambición va dejando un territorio devastado por la especulación financiera. En éste triste escenario el que sufre las cachetadas es el pueblo argentino, sujeto a los vaivenes del conflicto y debe soportar el desabastecimiento, el aumento de precio de los productos, las tensiones sociales y aquí no faltan quienes pretenden especular. Arturo Jauretche decía que están aquellos que se suben al caballo por la izquierda y se bajan por la derecha. ¡Pucha. Cuantas verdades dice don Arturo, carajo! Hay camaleones en el país que cambian de color por conveniencia, como dirigentes de partidos políticos, sindicalistas, movimientos agropecuarios. Ahora aparecen juntos y revueltos como tortilla quemada. En ésta pulseada están los que quieren aprovechar cada espacio para atacar al gobierno y desestabilizarlo. Algunos desubicados provocaron la quema de campos, muertes, accidentes y grandes problemas a la población. Están los cara pintadas y personajes de la dictadura militar, como doña Cecilia Pando que busca justificar lo injustificable y se subieron al conflicto con cacerolas de acero inoxidable y cucharitas de plata, esperando espantar a la Presidenta de la Casa Rosada montada en un helicóptero, al estilo de De La Rúa. Se equivocaron y tuvieron que masticar sus broncas. En este revoltijo las extremas izquierdas (nunca supe qué quieren y hacia donde van) lo que si sé, es que son funcionales al sistema de dominación y que en su accionar, los extremos se juntan. Me recuerdan a ese diputado que entraba en la Cámara y decía: No sé de lo que hablan, pero me opongo. Esos sectores son incapaces de construir alternativas, de tener creatividad y valores para compartir la vida del pueblo. Eso si, están en todas, en cada manifestación, en cada problema, en cada despelote que se presenta. Como hacen, no lo sé. Es casi un milagro del siglo XXI, algún día descubriremos el truco y chau milagro. El gobierno se equivocó fiero, y no reconoce sus errores. Es la soberbia del poder, se sienten infalibles, autoritarios, en el Olimpo de la idiotez; juega al desgaste de la gente del campo, de aquellos que no tienen los recursos de las grandes empresas que sí pueden resistir un largo tiempo de confrontación con el gobierno, en un conflicto donde el problema de las retenciones pasó a segundo plano y se juega políticamente el modelo de país que quieren a imagen y semejanza de sus intereses. Los campesinos, medianos y pequeños productores, si no trabajan, no comen. Otros juegan a querer demoler al gobierno, no les importa el cómo, sino cuándo lo lograrán, juegan a la intriga, y los grandes medios de comunicación aportan su veneno diario al desgaste y las mentiras. No es nuevo, la historia se repite una y otra vez. Van quedando al desnudo en su hipocresía. El campo al descampado, mostrando su grandeza y su miseria. El gobierno se mira el ombligo en un diálogo de sordos. El pueblo asiste al culebrón entre el campo y el gobierno, la telenovela continúa todos los días, con cortes de ruta, declaraciones; almuerzos con la dama rica que habla de los pobres. Hasta que salimos a hacer las compras a la hora señalada y preguntar los precios de la leche, los huevos, el kilo de carne, la verdura, la cuota del colegio de los chicos, la niebla, la temperatura, el mal olor y saber que no salen los aviones, paran los trenes, los subtes. Estamos varados en la vida. Paren muchachos y damas. Los argentinos de a pie y todos los que habitan este país surrealista estamos cansados que nos traten como marionetas y estemos recibiendo las cachetadas de todos lados. ¿Hasta cuándo? ¿No tuvimos suficiente dolor y pareciera que no se ha aprendido nada? Nos han saqueado, destruido y todavía seguimos enfrentados. Hay que hacer memoria y sumar voluntades. Los argentinos no aprendimos todavía las operaciones matemáticas básicas. Sumar y multiplicar. Sólo aprendimos a restar y dividir. Queridos compas. A estudiar que hay mucho que hacer y a no dejarse ganar por los que siempre quieren dividir y restar. Hay que resistir en la Esperanza, construyendo el país que queremos para todos.-----

19/05/2007

Hugo Chávez, el Papa y Nuestra América

Chávez le pidió al Papa que se disculpe - Télam 19/05/07

Es por las declaraciones de Benedicto XVI sobre la colonización de América. Ratzinger había dicho que el proceso iniciado en 1492 "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni una imposición de una cultura extraña". Para el mandatario, esas palabras "debilitan a la Iglesia católica".
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, le pidió al Papa Benedicto XVI “que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América", por haber negado que la colonización del continente haya significado “una imposición” para los mismos, según señala hoy el diario español El Mundo.Joseph Ratzinger había asegurado el domingo desde Brasil que el violento proceso iniciado en 1492 "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña".A raíz de ello, el mandatario bolivariano difundió un mensaje en cadena nacional en el cual aseguró que "aquí ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y nadie puede negar a nosotros esa verdad, ni su Santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra, a negar el holocausto aborigen".“Le ruego a su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América", agregó Chávez, para quien el Papa “con esas declaraciones lo que hace es debilitar aún más a la Iglesia católica".Finalmente, el jefe de Estado concluyó: “la conclusión es una sola: está terriblemente equivocado su Santidad, no hay otra forma de decirlo