Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos

Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos
Ricardo Carpani, 1991, acrílico sobre papel

28/01/2010

Haití: Ocupación militar, siglos de pillaje ...

Haití: Ocupación militar, varios siglos de pillaje y superexplotación y algunas semanas de migajas humanitarias

Por Alejandro Teitelbaum


I. Historia de un genocidio y de un ecocidio

Cuando Colón llegó en 1492 a la isla que llamó La Española (Haití y Santo Domingo) se encontró con un verdadero vergel ocupado por una gran población nativa que vivía pacíficamente.

Pero ya desde comienzos de los 1500 los españoles comenzaron a devastar la isla y a diezmar a sus pobladores con el trabajo forzado y con la represión cuando se sublevaban, hasta el punto que, a mediados del siglo XVI, debieron comenzar a reemplazarlos con africanos esclavizados que también explotaron salvajemente, los que también no tardaron en rebelarse.

A mediados del Siglo XVII los españoles abandonaron una parte de la isla, la que fue ocupada por los franceses quienes continuaron la obra genocidiria y desvastadora de sus predecesores, con buenos resultados para ellos: en 1700 Haití era el primer productor mundial de caña de azúcar.

Cuando se trata de despojar a otros pueblos los ingleses no suelen estar ausentes: en el siglo XVII piratas de esa nacionalidad se apostaron en la isla Tortuga, al norte de Haití, para atracar a los barcos españoles y en 1794 ocuparon Puerto Prícipe.

En el momento de la conquista española la isla estaba cubierta en un 80 por ciento de bosques compuestos de variadas especies: cocoteros, mangos, papayas, caoba, ceibos, tamarindos...

En el siglo XVIII los cultivadores de caña, especies, café, índigo, procedieron a una deforestación masiva para dar lugar a sus cultivos y durante la Segunda Guerra Mundial los estadounidenses aceleraron la deforestación para plantar sisal y hevea.

Los Duvalier completaron la obra explotando sin freno los bosques de maderas nobles, como la caoba.

Es así como a comienzos del siglo XXI la superficie de los bosques, que en el momento de la conquista ocupaba el 80 por ciento del territorio, en Haití se ha reducido al 2 por ciento y en Santo Domingo al 30 por ciento, con tremendas consecuencias ecológicas y climáticas .

II. La primera República de América Latina y el Caribe y la primera República negra del mundo.

Hace algo más de 200 años, el 1º de enero de 1804, la población negra de Haití tuvo la insolencia de abolir la esclavitud y proclamarse República independiente. Fue la primera República independiente de América Latina y el Caribe, y la primera república negra del mundo.

Esa insolencia la está pagando, en términos de racismo y de neocolonialismo, hasta el día de hoy.

La abolición de la esclavitud en Haití suscitó temores de que cundiera el ejemplo entre los esclavos de la posesiones coloniales europeas vecinas y en los Estados Unidos, donde exitió la esclavitud hasta la guerra de Secesión,en el decenio de 1860.Por ese motivo, Haití sufrió un largo período de aislamiento internacional.

La rebelión general de los esclavos comenzó en Haití en 1791.

En 1792 la Asamblea Nacional Francesa decidió otorgar la ciudadanía a los hombres libres de color y en 1794 la Convención Nacional Francesa declaró abolida la esclavitud de los negros en todas las colonias francesas.

Pero en 1802 Napoleón, que se propuso restablecer la esclavitud en las colonias, envió a Haití una expedición militar de 24000 hombres al mando de su cuñado el general Leclerc, que logró al comienzo el acatamiento de una parte de los haitianos bajo la falsa promesa de no restablecer la esclavitud

Toussaint Louverture, con otra parte de los haitianos, no se dejó engañar y lucharon contra los franceses con suerte desigual.

En mayo de 1802, Toussaint ofreció su capitulación a cambio de quedar libre y de que sus tropas se integraran en el Ejército francés, condiciones que los franceses aceptaron. Pero la doblez de los franceses quedó al descubierto al llegar noticias de la reinstauración de la esclavitud en otras colonias como Guadalupe y de la captura mediante engaños de Louverture el 7 de junio y su envío a Francia dónde estuvo encarcelado en duras condiciones hasta que murió en 1803.

Entonces los rebeldes reiniciaron con más fuerza los combates y finalmente derrotaron al ejército enviado por Napoleón y entraron a Puerto Príncipe en octubre de 1803. Las fuerzas francesas, que había perdido varios miles de hombres, a su comandante el general Leclerc y a varios otros generales, evacuaron la isla en diciembre de 1803, proclamándose la República el 1º de enero de 1804.

Desde entonces y hasta ahora los haitianos han debido soportar invasiones (de USA desde 1915 a 1934) dictaduras bajo el alto patrocinio de los Estados Unidos, golpes de Estado y nuevas invasiones.

III. Aristide, primer presidente de Haití democráticamente elegido, expulsado por Estados Unidos y Francia..

Cuando Aristide, el primer presidente de la historia haitiana elegido democráticamente, asumió el Gobierno en Haití en febrero de 1991, propuso aumentar el salario mínimo de 1,76 a 2,94 dólares por día. La Agencia para la Inversión y el Desarrollo de los Estados Unidos (USAID) criticó esta iniciativa, diciendo que significaría una grave distorsión del costo de la mano de obra. Las sociedades estadounidenses de ensamblado radicadas en Haití (es decir la casi totalidad de las sociedades extranjeras) concordaron con el análisis de la USAID y, con la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia, prepararon y financiaron el golpe de Estado contra Aristide de setiembre de 1991 . Como la reacción internacional (el embargo) y el caos interno paralizaron las labores de las empresas estadounidenses en Haití, las tropas de ese país restablecieran a Aristide en el Gobierno en 1994 y aseguraran al mismo tiempo la impunidad y un confortable retiro a los jefes militares golpistas.

Las fuerzas armadas de los Estados Unidos, que intervinieron en Haití con el aval del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se apoderaron en dicho país de la documentación referente a las violaciones de los derechos humanos cometidas por la dictadura militar y probablemente de las pruebas de la intervención de la CIA. Las autoridades de los Estados Unidos continúan reteniendo dicha documentación, pese a los reclamos que se le han formulado en diversas ocasiones .

En 2004 se repitió el libreto de 1991, con Aristide, que había sido reelegido en 2001, políticamente desprestigiado, sitiado económicamente por Estados Unidos y asfixiado por el Fondo Monetario Internacional. Esta vez la expulsión de Aristide fue orquestada por Estados Unidos con Francia como segundo violín y legitimada ex post facto por el Consejo de Seguridad. Aristide había tenido, además, la imprudencia de reclamarle a Francia la devolución de la “ indemnización” que le pagó Haití en el siglo XIX , estimada al cambio actual en 21 mil millones de dólares.

En efecto, Francia le cobró a Haití por su independencia.

En 1814 Francia le exigió a Haití una indemnización de 150 millones de francos oro, que en 1838 rebajó a 90 millones. Cuando Haití aceptó el reclamo, Francia la reconoció como nación independiente y comenzó a percibir las cuotas de la indemnización que Haití terminó de pagar en 1883.

Como de costumbre en estos casos, en seguida después del derrocamiento de Aristide en 2004, se reunió en Washington una “Conferencia de donantes”. Un año después, de los 1080 millones comprometidos en la Conferencia, habían llegado a Haití 90 millones, la mitad de los cuales destinados a organizar las elecciones.

Lo que si llegó fue la MINUSTAH (Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití) creada por el Consejo de Seguridad el 30 de abril de 2004, la que usando como pretexto la proliferación de delincuentes armados, realizó verdaderas masacres en Cité Soleil, el barrio más pobre de Puerto Príncipe y bastión de los partidarios de Aristide, el 6 de julio de 2005 y los días 16, 22 y 28 de diciembre de 2006, utilizando ametralladoras pesadas, cuyas balas atravesaban de lado a lado las miserables casas, como si fueran de papel.

IV. Un terremoto providencial

Esta vez el terremoto ahorró a los yanquis la etapa de bombardeos previa al desembarco, como ocurrió en Panamá en 1989, donde destruyeron totalmente el barrio de Los Chorrillos y causaron 2000 muertos.

Diversas instituciones, Médicos Sin Fronteras y otras, denunciaron que el despliegue militar yanqui impidió la ayuda sanitaria urgente de los primeros momentos.

A causa de la carencia de material, declaró a Reuters el 21 de enero Françoise Saulnier, directora jurídica de MSF, cinco pacientes fallecieron en el centro médico instalado por MSF. Continuó diciendo: “La cirugía es una prioridad urgente en tales catástrofes. Están los tres primeros días para sacar a la gente de los escombros, los tres días siguientes para hacerles las intervenciones quirúrgicas y después la comida, el abrigo, el agua. Se mezcló todo, la atención a la vida de la gente se atrasó en tanto que la logística militar que puede ser útil al cuarto o aun al octavo día, atestó el aeropuerto”. Según Saulnier los tres días que se perdieron crearon importantes problemas de infección, de gangrenas y hubo que hacer amputaciones que se hubieran podido evitar.

V. El Consejo de Seguridad de la ONU, como siempre, al servicio de las grandes potencias.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se reune en menos de 24 horas cuando el tema interesa a las grandes potencias, tardó una semana en reunirse y adoptó como única decisión aumentar el contingente de la MINUSTAH a 8940 militares y 3710 policías. Le dio una semana de ventaja a Estados Unidos para tomar la iniciativa e instalarse militarmente en Haití.

Cuando en setiembre de 2009 se discutió en el Consejo de Seguridad la prórroga del mandato de la MINUSTAH varios diplomáticos plantearon la necesidad de darle una nueva orientación a dicha Misión. El representante de Costa Rica dijo que lo que necesitan los haitianos es un porvenir mejor y para poder comer contar con un sector agrícola dinámico. Se preguntó por qué proseguir a un enorme costo la militarización de la MINUSTAH y la reconstitución de las fuerzas armadas si Haití no es objeto de ninguna amenaza exterior y dijo que era urgente superar el obstáculo que constituye el régimen de propiedad de la tierra.

Pero una vez más se impuso la voz del amo.

El acuerdo de días recientes entre el Jefe de la MINUSTAH y el embajador yanqui en Haití, estipula que la responsabilidad de los socorros internacionales recae en la ONU y que la fuerza militar estadounidense continuará operando bajo comando yanqui.

VI. ACTUALMENTE HAY EN HAITÍ UNOS 18.000 SOLDADOS ESTADOUNIDENSES Y 12.000 SOLDADOS Y POLICÍAS DE LA MINUSTAH, ES DECIR UNA FUERZA MILITAR, EN PROPORCIÓN A LA POBLACIÓN Y AL TERRITORIO, EQUIVALENTE A LAS FUERZAS ARMADAS DESPLEGADAS EN AFGHANISTÁN Y EN IRAK.

Es obvio que la ocupación yanqui forma parte de la estrategia de consolidarse militarmente en la región (etapa precedente golpe en Honduras) y que no se detendrá en la prosecución del objetivo de intentar recuperar íntegramente el “patio trasero”, mientras patina militarmente y pierde rápidamente terreno en el plano económico en otras partes del mundo. China ya es, en las finanzas y en el comercio internacional, la primera potencia económica mundial.

VII. ¿El aumento del salario mínimo como detonador?

Específicamente en cuanto a Haití el elemento desencadenante de la ocupación militar puede haber sido el mismo que el del Golpe de Estado de 1991 contra Aristide: la cuestión del aumento del salario mínimo, que es vital para las maquiladoras transnacionales, que cuentan en Haití, muy cerca de los Estados Unidos, con una de las manos de obra más baratas (si no la más barata) del mundo.

El salario mínimo en Haití estaba fijado desde mayo de 2003 en 70 gourdes por día , esto es 1,75 dólares, el mismo salario en dólares que había en 1991, cuando Aristide lo quiso aumentar a 2,94 dólares En 2007 se produjo un enorme aumento de los precios de los productos básicos. Teniendo en cuenta la inflación, el salario mínimo industrial debería situarse entre 550 y 600 gourdes diarios. Después de dos años de discusión, el Parlamento aprobó en abril de 2009 un aumento del salario mínimo a 200 gourdes, es decir algo menos de 5 dólares diarios. El Presidente de la República y el Gobierno haitiano se rehusaron a ordenar la promulgación de la nueva ley.

Se produjeron entonces grandes manifestaciones de estudiantes y trabajadores reclamando la promulgación de la ley, las que fueron violentamente reprimidas por la policía haitiana y la MINUSTAH, confirmando esta última su papel de gendarme de las maquiladoras transnacionales y de la burguesía haitiana.

Finalmente en agosto de 2009 se llegó a una “transacción” entre el Presidente Preval y el Parlamento y se fijó el salario mínimo en 150 gourdes diarios (unos 3,50 dólares).

Totalmente insuficiente para vivir pero inaceptable para las maquiladoras.

Quizás este miserable aumento del salario mínimo puede explicar, por lo menos en parte, la ocupación de Haití por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Como fue el caso con el golpe militar de 1991 .

VIII. El robo y la apropiación de niños

Haití tiene una larga historia de robos de niños, adopciones ilegales e incluso de vehementes sospechas de tráfico de órganos de niños.

Después del terremoto se constatan numerosas violaciones, en distintos grados, del tantas veces invocado “interés superior del niño”. Desde el robo de niños denunciado por UNICEF, hasta la “aceleración” de los procedimientos de adopción, pasando por la expatriación de niños haitianos con fines “humanitarios”.

Todo ello en violación de la Convención de los derechos del niño, de la Convención sobre Adopción Internacional, de las Directrices de la Oficina del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados sobre la protección de los niños en caso de conflictos armados o catástrofes naturales y de las recomendaciones de UNICEF y en contra de lo que sostienen los organismos especializados en el sentido de que, en circunstancias como las que está atravesando Haití , hay que PARALIZAR los procesos de adopción, no hay que iniciar nuevos, no hay que usar indebida y abusivamente la calificación de huérfanos, sino de “niños no acompañados” hasta que no se sepa con certeza la suerte corrida por sus padres y su familia próxima. E insisten en que hay que evitar la expatriación de los niños, para evitar que se les sume al trauma de la catástrofe, el trauma de separación abrupta de su medio habitual y de la ruptura de todo lazo familiar.

Holanda se llevó de Haití en un vuelo 109 niños que, al parecer, ya se hallaban en proceso de adopción, Estados Unidos se llevó 53 niños a Pittsburg “para mejorar su estado de salud, aunque informaciones aseguran que ello facilitará los procesos de adopción por parejas que reúnan los requisitos”. Es decir que debe entenderse que esos 53 niños ni siquiera estaban en proceso de adopción. Francia ya expatrió a más de 120, al parecer como resultado de una “aceleración” del proceso de adopción.

Según una portavoz del UNICEF, Veronique Taveau, la política del organismo internacional es lograr la reunificación de la familia a toda costa y en ese sentido expresó su preocupación por la decisión de algunos países de acelerar los trámites de adopción.

Incluso cuando el trámite de la adopción está terminado “Las Autoridades centrales de ambos Estados se asegurarán de que el desplazamiento se realice con toda seguridad, en condiciones adecuadas y, cuando sea posible, en compañía de los padres adoptivos o de los futuros padres adoptivos”, como indica el artículo 19 inciso 2 de la Convención sobre la Adopción Internacional.

Es decir que en circunstancias tan dramáticas como éstas, los padres adoptivos deberían ir a buscar al niño adoptado y no esperarlo en el aeropuerto de llegada.

En resumen, no se trata de “ayudar” a Haití sino respetar a su pueblo en tanto que seres humanos, de devolverle lo que es posible devolver de todo lo que le ha despojado en 500 años. En dinero, en reforestación, en desarrollo agrícola diversificado, en equipos, en reconstrucción, etc.

Y, como primera prioridad, evacuar todas las fuerzas armadas extranjeras de su territorio.


Fuente: Argenpress - 28/01/10

25/01/2010

"Ni un paso atrás"

El sentido del “ni un paso atrás” - Por Maria de los Angeles Fernandez-Ramil*

La derecha chilena acaba de ganar las elecciones presidenciales, la quinta desde que se recuperara la democracia en 1990. No faltan los que afirman que, dados los consensos políticos existentes en Chile en materia económica y la amplia tradición de cooperación política, resulta indistinto quién gobierne. Aunque se acepte que ello pudiera ser cierto, existe un sector que resultará perdedor con este resultado y ésas somos las mujeres. A pesar de ello, buena parte de la población femenina no lo entendió así. Las mujeres votaron menos por Frei que por Piñera, tanto en primera como en segunda vuelta. Habrá debates acerca de si las chilenas experimentaron una regresión hacia el voto conservador, tendencia que se había manifestado desde que se recuperara la democracia hasta que, con Bachelet como candidata, hubo un cambio.

No deja de resultar irónico que Eduardo Frei, el candidato del oficialismo, ya no pudiera capitalizar en primera vuelta no sólo el hecho de que la primera mujer que llega a la presidencia del país procediese de su propio sector, sino que los avances experimentados en materia de género en la historia política reciente de Chile se deben a la gestión de la Concertación. Antes de 1990, nacían en Chile tres tipos de hijos (naturales, legítimos e ilegítimos), se pagaba la asignación familiar al padre, las mujeres trabajadoras estaban imposibilitadas de amamantar a sus hijos, las trabajadoras de casa particular carecían de fuero maternal, la participación laboral femenina alcanzaba al 31 por ciento, se exigía el test de embarazo para postularse a un empleo, el acoso sexual parecía como algo obvio, la violencia familiar era invisible, el embarazo limitaba tanto el trabajo como la continuidad de los estudios, no existía un sistema de protección preferencial e integral para la primera infancia, la ley de matrimonio civil no contemplaba el divorcio y se utilizaba el fraude de las nulidades y así suma y sigue. La mirada femenina comenzó a estar presente en las políticas públicas desde 1990 a la fecha, no antes. Es cierto que podría haberse andado más rápido, pero también es cierto que, antes de recuperar la democracia, lo que existía era un páramo sombrío para las mujeres.

Michelle Bachelet supone un antes y un después en materia de equidad de género, no tanto quizá por la producción legislativa de su gobierno, sino por haberle dado estatura de Estado a estos temas a través de su discurso, por haber reivindicado la experiencia femenina a través de su liderazgo y haber nombrado gabinetes paritarios. Quizá las mujeres de la Concertación acuñaron el término “ni un paso atrás” para la actual campaña pensando en el retroceso posible que experimentarían en el Ejecutivo, al asumir un varón, puesto que no es una medida ni obligatoria ni vinculante. A ello se suma que no existe en Chile una ley de cuotas, lo que lo convierte en una anomalía en la región. Sin embargo, frente a una derecha cuya visión de la situación de las mujeres en la sociedad se establece en base al orden de género tradicional y su adscripción a las funciones de esposa y madre únicamente, la consigna cobra un sentido dramático. Junto con un evidente retroceso, es probable que debamos asistir al regreso de un discurso paternalista y condescendiente en estos temas, así como a un freno a las reivindicaciones de reconocimiento y autonomía de las mujeres.

* Politóloga chilena, Directora Ejecutiva de Fundación Chile 21. www.chile21.cl

Fuente: Página 12 - LAS 12 Viernes, 22 de enero de 2010 - EL MEGAFONO

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20/01/2010

Haití

Haití - 19.01.10



Haití le reclama a Estados Unidos la isla de Navaza. Pero hoy, Estados Unidos está llevando unos diez mil militares a Hatí. ¿Terremoto y saqueo han dicho? Parece que hay una relación muy estrecha entre catástrofe y geoestrategia. ¿Doscientos mil muertos? En un país de unos nueve millones ... entonces perdió un dos por ciento...

Leyendo a Eduardo Galeano me enteré de que Haití tiene la misma densidad que Alemania (pero en una geografía un poco menos extensa que la de Bélgica). Es un país en el que durante el siglo veinte Estados Unidos puso y sacó gobernantes o dictadores a repetición. En 2009 el PBI fue de 7.000 millones de dólares. Desde 2006 el presidente es René Preval, sin mando efectivo. Tampoco la ONU está en condiciones de servir de pivote articulador de la ayuda internacional. Venezuela y Francia criticaron acerbamente el papel que Estados Unidos está jugando, a lo que cabe agregar las críticas en sentido similar de Nicaragua, Cuba y Bolivia y las denuncias para con Brasil por sus envíos de armas para reprimir.

Los haitianos están desesperados por el hambre y los estigmas que el tormento natural causó sobre la aflicción bisecular que ya se abatía sobre ellos. Para ellos, mirar delante es encontrarse todavía como sobrevivientes del terremoto con el duelo y las amenazas de brotes epidémicos en contraste con el ballet propagandístico de los organismos y gobiernos que los ayudan.

Fue un territorio con poblaciones que no conocimos. Algunas le dejaron ese nombre de Tierras Altas en una lengua vernácula. Había sido parte de la Hispaniola. Sería luego la colonia más rica de Francia, con las plantaciones de caña de azúcar y africanos esclavos. Y hacia ese Caribe despacharon una guillotina en tiempos de revolución, cuenta Alejo Carpentier, en El siglo de las luces, con el decreto del 16 lluvioso del año II por el que se abolía la esclavitud. Pero la libertad vendría con la lucha grande encabezada por Toussaint Louverture. Y por último se le escaparon a Napoleón y crearon Haití. Y en 1815, Pétion pudo ayudar a Bolívar.

Haití es un hito precursor de la Latinoamérica que surge de las herencias de las luchas de la Independencia. Haití fue la primera. Pero padeció un largo período de marginación racista. Al que Galeano denuncia así: “La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental”.

Latinoamérica también ha participado en el racismo de la civilización occidental. Dentro de cada uno de nuestros países lo conocemos y sabemos que el racismo antinegro, antiindio, antipobre fue uno de los elementos de la hegemonía ideológica y política de nuestras oligarquías, de las clases dominantes que cogestionaron el poder con las grandes potencias.

Haití es hoy una convocatoria para Latinoamérica. Su situación reclama una conciencia latinoamericana que sólo está en proceso de autoconciencia, pero que debe comprender que lo que pasa en Haití no nos es ajeno.

José Martí estuvo residiendo en Haití o yéndose y volviendo, entre 1892 y 1895, amparándose en sus historias y en las manos tendidas de los haitianos, mientras buscaba los caminos de la libertad de Cuba, otro de los caminos de la libertad de Nuestra América.

La traición a Haití, forma parte de las traiciones de las oligarquías a todos los pueblos latinoamericanos. El hondo drama de hoy no debe ser un pretexto samaritano para que los norteamericanos se queden con Haití, ni para que las cosas queden como estuvieron para los haitianos. ¡Que viva una Latinoamerica unida con justicia social!



Roberto Páez González

17/01/2010

UNA PRESIDENTA DECIDIDA, QUE NO SE HA ARREDRADO, Roberto Páez González

Una presidenta decidida, que no se ha arredrado
Por Roberto Páez González* – 17.01.2010

El cuestionamiento de cuño neoliberal contra la decisión presidencial relativa al Fondo del Bicentenario cuestiona simultáneamente la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y la unidad sudamericana y latinoamericana a las que aspiramos, ya que se opone a la vigencia del sufragio universal, a que el gobierno oriente la política económica nacional y le dé un carácter social inclusivo, porque limita en general el poder del Estado de intervenir en la economía, lo que lo discapacita, también, para ser un instrumento de las convergencias sudamericanas y latinoamericanas.

En cuanto al uso de las reservas del Banco Central ya se dieron nombres como “conflicto de poderes” e “institucional” o “diferendo”¹, pero ahí se refleja la resiliencia neoliberal, heredada con la democracia en 1983. A grandes rasgos: las adaptaciones ulteriores no modificaron este hecho: ni las del poder judicial, ni las mayorías cambiantes del poder legislativo, ni las iniciativas del poder ejecutivo. Algunos hitos que consolidaron la preeminencia neoliberal durante la dictadura y después: la ley de Entidades financieras de 1977, la Carta orgánica del Banco Central, de 1992. Instrumentos que subsisten.

Sin embargo, cabe resaltar que hubo períodos históricos en los que –aun con instrumentos legales y constitucionales de otra época- el gobierno pudo echar las bases de un cambio político y económico fundamental. El gobierno de Perón estuvo protagonizando esos cambios en plena vigencia de la Constitución de 1853, años antes de la reforma de 1949.

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner está confrontado a una oposición destituyente que se ha manifestado en diversos planos, de los que destacamos la cuestión de las retenciones móviles y el tema del uso de las reservas del Central para el Fondo del Bicentenario. Como en el caso de la 125, hay una mesa de enlace con otros nombres: Redrado, Cobos, Carrió, entre otros (pues la lista es larga y sólo aparentemente heterogénea).

Tienen en común sostener la autonomía de la política monetaria, como si el Banco Central estuviese por encima del sufragio universal y, por consiguiente, por sobre la legitimidad del gobierno nacional. También tienen en común esgrimir criterios leguleyos por encima del interés nacional manifestado en la política de desendeudamiento de los gobiernos de Néstor Kirchner y el de la actual presidenta. Finalmente, existe la actitud de soberbia sibarita de una oposición que no quiere pagar ninguna deuda (una auditoría legislativo-judicial debió haber demarcado la frontera ética que determinara la deuda ilegítima al retorno de la democracia).

En consecuencia, se observa que los criterios con los que se oponen al gobierno nacional son harto dispares y sin fundamento serio en los planos político, económico y social, ya que o defienden el modelo neoliberal o no defienden ninguno, haciendo alharaca, no obstante, en favor de un respeto vacuo de las leyes, las cartas orgánicas y la opinión de ovejas conducida por Clarín y otros grandes medios.

Fue la llamada globalización financiera la que dio considerable impulso a esta condición de independencia de los bancos centrales, a consecuencia de la financiarización económica posterior a la inconvertibilidad del dólar, decidida por Nixon en 1971 y hasta la crisis llamada de las subprimes y sus secuelas, en las que se encuentra sumida la economía mundial².

El fondo del Bicentenario y la reapertura del canje de la deuda se proponen poner de manifiesto la aptitud de Argentina para cumplir con sus compromisos. Pero la capacidad de volver a los mercados y disponer de crédito externo disminuyendo el coste del dinero no es sólo una normalización, también comporta un interrogante sobre el papel del crédito internacional en la política económica nacional.

Como lo plantea Ferrer en el citado artículo, Argentina tiene una fuente de financiamiento basada en el ahorro interno, del orden del 30% del PBI esto es unos 100.000 millones de dólares. Los recursos para hacer frente a la deuda pública en pesos y en dólares se encuentran en el sistema financiero del país. Es posible tomar deuda pública y refinanciar los vencimientos de 2010 y más. Lo que plantea límites, al respecto, es la fuga de capitales, superior a los 40.000 millones de dólares, equivalente al 20 % del ahorro interno3.

Por tanto, la mejora de las condiciones externas no deben comprometer un modelo asentado durante estos años de crecer contando con medios propios en lo fundamental y reduciendo aún el peso de la deuda exterior.

Tal como fue planteado públicamente, el Fondo del Bicentenario se proponía dar la seguridad de que Argentina iba a cumplir con sus compromisos y de que existía una provisión de fondos para asegurarlo. La disminución del riesgo-país, conllevando el aumento del valor de los títulos públicos y la baja de las tasas de interés, beneficiaría no sólo a los tenedores de títulos públicos, sino también a los empresarios que desearan tomar crédito4.

En realidad, como dice Eric Calcagno: si las reservas quedan fuera del esquema de política económica del gobierno (flotación administrada), lo que se está planteando es abandonar el actual sistema cambiario para adoptar la flotación “pura”. En la actual coyuntura de excedente externo, esto significaría una apreciación del peso; es decir, un dólar barato (es textual).

No parece que muchos se animen a defender este cambio de orientación por el que la defensa de la moneda se traduciría en mayores tasas de interés y una política monetaria que provocaría recesión, con ajustes fiscales, de salarios y jubilaciones.

Pero esto es, ni más ni menos, lo que el Banco Central, con la fraseología de su independencia, estaría produciendo, en el caso de impedir la política económica propuesta por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Más en general, Calcagno denuncia el esquema neoliberal con esta pregunta retórica: ¿Puede existir un Banco Central “independiente” de las políticas de desarrollo económico?

“Pagar deuda es totalmente normal, como lo es para pagar importaciones, servicios de turismo, dividendos de la inversión extranjera, y otras utilizaciones análogas”, afirma Calcagno, quien aclara que “el manejo de los instrumentos de política económica propios de un Banco Central confiere gran parte del poder. Quien establece la tasa de interés, el tipo de cambio, el crédito y la emisión monetaria controla la base de los mecanismos económicos. Es un lugar estratégico porque si no alcanza para ejecutar un programa económico, puede impedir la ejecución de políticas alternativas”.

Frente a quienes aseguran que el año empezó mal, a raíz de este conflicto, podemos ver en el mismo una prueba de la confrontación entre dos modelos, aunque el neoliberal esté perfectamente claro a diferencia del que propone la presidenta, particularmente porque hay muchar cosas que decidir y porque para decidirlas hace falta el combate y la manifestación de las fuerzas sociales y políticas que la apoyen.

En ese sentido, el año empezó bien: con una presidenta decidida, que no se ha arredrado, que enfrenta a quienes pretenden haberle mojado la oreja con chapuzas procesales y la atacan con los medios de comunicación masivos de que disponen. Para una clase de argentinos que ha estado esperando tener presidentes dignos que tomen en sus manos la lucha por la justicia social, el año ha empezado bien.

No debemos subestimar que esta situación se produzca en un contexto hemisférico en el que el intervencionismo estadounidense se torna más ostensible. Cierto lavallismo omnipresente en una parte de la clase política argentina, con sus Carrió, Pinedo, Menem, se ufana de la radicalidad de su ortodoxia democrática en consonancia con las amenazas que deja flotar el Departamento de Estado norteamericano o las que ejecuta, como en el caso de Honduras o el de las bases en Colombia o las deambulaciones de la Cuarta Flota.

Estos líderes cipayos estaban esperando que perdiera Mujica, como esperan que gane Piñera, que se venga abajo Chávez, como antes se lo deseaban a Fidel Castro, que se vaya Lula, que todo les salga mal a Evo Morales y a Correa, que terminen de una vez con Lugo. Y quieren contribuir a la entrega de América del Sur con la caída de Cristina. Cristina no desconoce que quieren que renuncie y las instituciones lo pongan de presidente al “no positivo” Cobos.

Federico Bernal trae a colación que la creación del Banco Central, durante la década infame, respondió a un requerimiento de Londres y cita a Jorge Abelardo Ramos, para quien las motivaciones eran similares a las que los ingleses habían tenido para con la India: imponerles un “sistema monetario ... que facilite y estimule los intercambios comerciales en el interior del imperio británico más que los intercambios con el exterior y ... además ... retener en el círculo del imperio la finanza del comercio indio”5

En el mismo artículo, Bernal menciona los trabajos de Mario Rapoport en su Historia económica, política y social de la Argentina (1880-2003) en los que se menciona la creación del Banco Central con participación de asesores británicos y norteamericanos. Pero el proyecto finalmente aprobado se basó en un escrito de Raúl Prebisch, a la sazón el principal asesor de Federico Pinedo, en el que fundamenta los principios de una entidad independiente del gobierno, proyecto aprobado en 1935.

Ese Banco Central cesó durante el período 1945-1055, y en rigor desde 1943, con la renuncia forzosa de Prebisch, dice Bernal.

La experiencia histórica indica que la opción práctica del Banco Central es un elemento clave para configurar un modelo económico equilibrado y más bien autocentrado u otro con una inserción internacional subordinada a intereses extranjeros, con exclusión social y disgregado de los intereses de la Patria Grande

La opinión dominante durante la globalización financiera convierte a “la preservación del valor de la moneda en el objetivo excluyente de la autoridad monetaria”, afirma Tomás Lukin6, “subordinando así metas como el empleo y el crecimiento económico”. Lukin cuenta que “entre 1989 y 1994, 32 países establecieron la independencia del Banco Central y la lista continuó ampliándose en los años siguientes. Argentina lo hizo en 1992”.

Aunque hubo cambios en los últimos quince años éstos “se concentraron en puntos no problemáticos” y “pese a los avances registrados desde 2003, la matriz neoliberal en el BC permanece inalterada ante la falta de decisión política para impulsar una reforma de la Ley de Entidades Financieras, creada por Alfredo Martínez de Hoz en 1977. Y también en la Carta Orgánica del Banco Central, cuyo diseño lleva la firma de Domingo Cavallo”7.

Lukin reseña que “El impulso de la independencia del Banco Central está directamente vinculado con las reformas estructurales que se tradujeron en la retirada del Estado de la actividad económica”, lo que, en síntesis, grafica le plan de clivage de nuestra historia económica. Un gobierno que no puede controlar el Banco Central autárquico o que no puede apoyarse en él no puede echar mano de la política monetaria para crear empleo, incentivar la competitividad, promover el crédito o el financiamiento del déficit, lo que favorece la estabilidad de precios, en detrimento de políticas demagógicas cortoplacistas8.

El artículo de Lukin prosigue: “En Metas de Inflación, un documento publicado por el Cefidar9, Martín Abeles y Mariano Bozel cuestionan el entramado teórico detrás de esa fundamentación y señalan que los defensores de estos modelos “tienden a considerar a los gobiernos electos como agentes insensatos, ineptos y oportunistas, en tanto aprecia a las autoridades monetarias como funcionarios sensatos, idóneos y consustanciados con los intereses de los ciudadanos”10. Abeles y Borzel señalan, también, que la independencia de la autoridad monetaria “conforma ... un esquema institucional elitista, que, al independizar a la autoridad monetaria de los gobiernos electos, excluye al soberano de toda influencia sobre uno de los resortes fundamentales de la administración macroeconómica”.

Según Lukin, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, también cuestiona los fundamentos que impulsaron la creación de bancos centrales autónomos del gobierno central. En “Vulnerabilidad e Inestabilidad de las Economías Latinoamericanas”, el también economista resaltaba que “bancos centrales dependientes del gobierno central y comprometidos con políticas de crecimiento jugaron un rol fundamental en el desarrollo de países como Japón y Corea”. También recuerda Lukin que “la Reserva Federal –la banca central de Estados Unidos– conserva objetivos múltiples: promover el máximo nivel de empleo, precios estables y tasas de interés de largo plazo moderadas”11.

Como también lo recuerda Lukin, en 2007, Mercedes Marcó del Pont, entonces diputada oficialista, propuso modificar la la Carta Orgánica del Banco Central reincorporando “como misión primaria y fundamental de la entidad la preservación de un elevado nivel de empleo y el crecimiento sostenido junto con la estabilidad de precios, chocando con la oposición desde Wall Street y de Redrado.

En todo el período posdictatorial- han dominado los enfoques neoliberales, especialmente en cuanto a la independencia del Banco Central. No de manera uniforme, ya que se registraron algunos cambios en esa institución, pero como se dijo arriba, menores. La vida institucional también registra la correlación de fuerzas políticas de una época. Las ideas dominantes son una fuerza y la idea neoliberal es una fuerza reaccionaria. Para Guillermo Wierzba12, “el predominio del mercado sobre la Intervención Estatal tiene un carácter desdemocratizador de las sociedades capitalistas, porque la esfera en la que la ciudadanía expresa su voluntad es la de la política, la del voto, la de la participación activa, la de la igualdad”13.

Pero incluso en democracia hemos vivido –o sufrido- las instituciones percudidas por esa ideología y su reflejo en un dogma de casta, con el que actúan, como añade Wierzba, los economistas y politólogos del establishment internacional que–“valoran como virtud democrática fundamental la expansión del mercado, como también lo hacen con la vigencia irrestricta de los derechos de propiedad, sin distinguir –deliberadamente– entre la propiedad de un bien personal y la del derecho de propiedad empresaria, oponiéndose a cualquier limitación sobre ésta”14.

Por tanto, mercado y propiedad empresaria irrestricta se erigen en la representación simbólica de los derechos individuales frente al Estado. No es una visión democrática, sino una visión “a conveniencia de los grandes poderes, a fin de proteger a grandes intereses respecto de la política pública dirigida a la modificación del statu quo social”15.

Para finalizar, leeamos las palabras de Cristina Fernández, en la presentación de cooperativas del plan “Argentina trabaja”, en Lanús, Provincia de Buenos Aires (13.01.10): “¿Qué es lo que quiere esta Argentina de su Presidenta? Esta Argentina quiere con ese Fondo del Bicentenario pagar la menor tasa de interés posible para pagar la deuda. Por esos 48.000 millones de dólares, apenas nos pagan por año el 0,5 por ciento, nada más que eso. Por cada 100 millones de dólares que tenemos depositados en el exterior, nos pagan 500.000 dólares. Si tuviéramos hoy que acceder al mercado de capitales, deberíamos pagar por cada 100 millones de dólares el 14 ó el 15 por ciento. Tienen que darse cuenta ustedes que todos los días cuentan los centavos uno a uno que saben tal vez de economía mucho más que otros que han ido a las universidades, porque ustedes tienen la universidad de la vida. A ustedes no les enseñaron economía en Harvard ni en Yale; a ustedes les enseñó economía la República Argentina y su historia de sinsabores, frustraciones y fracasos. Esa fue la escuela donde nuestro pueblo aprendió economía, a vivir el salto de mata, a juntar centavo tras centavo para comer o para pagar el estudio a sus hijos. Ustedes saben de qué les estoy hablando y ustedes también saben la Argentina que vivimos hasta el año 2003 y la que logramos construir entre todos después. No es la Argentina, ni de un partido, ni de un presidente o de una presidenta. Esta Argentina es de ustedes, les pertenece y hay algunos que se las quieren venir a robar. No permitan que los mismos que dejaron el país al borde de la disolución, que nos dejaron en el Banco Central menos de 8.000 millones de dólares o en el ‘89 menos de 800 millones de dólares, o que hicieron un megacanje vergonzoso, que todavía la Justicia no ha terminado de investigar, que raro, cuando se pagan tasas del 15 o del 20 por ciento no hay juez que investigue, cuando se quiere pagar menos intereses allí intervienen para impedir que se constituyan esos fondos para pagar menos intereses. ¡Qué Argentina tan extraña la nuestra, qué Argentina tan extraña! (APLAUSOS)”


* Economista, integrante de Carta Abierta Francia
Notas:

1 Como lo llama Aldo Ferrer en su nota del 14.01.10 en Buenos Aires Económico.
2. Idem.
3. Idem
4. Eric Calcagno, en Fondo del Bicentenario y política económica, Página 12, 07.01.10
5 Federico Bernal, en De la expulsión de Prebisch a la de Redrado: coincidencias y encrucijadas, en Buenos Aires Económico, 14.01.10
6 Tomás Lukin, en Matriz del neoliberalismo, Página 12, 07.01.10
7 Idem
8 Idem
9 CEFIDAR, Centro de economía y finanzas para el desarrollo de la argentina
10 Tomás Lukin, en Matriz del neoliberalismo, Página 12, 07.01.10
11 Idem
12 Guillermo Wierzba, en Una pelea entre la democracia y el mercado, en Página 12, 13.01.10
13 Idem
14 Idem
15 Idem

01/09/2009

La dignidad colectiva de América Latina

“Las bases militares de EEUU en Colombia ofenden la dignidad colectiva de América Latina”, dice Eduardo Galeano - 26 Agosto 2009 - Fernando Arellano Ortiz - Cronicon.net/ Rebelión

En la quiteña Avenida Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha llegado a la capital ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia que se cumplió el pasado 10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una entrevista, a la cual accede con gusto.

“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de posesión de Correa”, nos dice el autor de Las venas abiertas de América Latina y de Espejos.

Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor, por eso es que sus reflexiones se salen de lo común. Como latinoamericanista consumado, el escritor uruguayo en diálogo con CRONICON.NET hace un peculiar análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.

Tiempo abierto de esperanza

- ¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede hablar de una reconfiguración del sujeto político en esta región, habida cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas y de izquierda en varios países latinoamericanos?

- Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es digno de celebración en países que no han terminado de ser independientes, apenas si han empezado un poquito. La independencia es una tarea pendiente para casi toda América Latina.

- ¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del hemisferio se puede señalar que hay una acentuación de la identidad cultural de América Latina?

- Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia, aparte de otras cosas que sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa el pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la posibilidad de reformar la Constitución, porque lo que quería Zelaya era consultar sobre la consulta, ni siquiera una era reforma directa. Suponiendo que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las constituciones no son eternas y para que los países puedan realizarse plenamente tienen que reformarlas. Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera Constitución? La primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. Obama no podría ser Presidente porque ningún país puede tener de mandatario a las tres quintas partes de una persona.

- Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición racial, ¿pero el hecho de mantener o ampliar la presencia norteamericana mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo ahora en Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no desdice de las verdaderas intenciones de este mandatario del partido demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los planes expansionistas y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?

- Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien que es lo que quiere hacer ni en relación con América Latina, las relaciones nuestras, tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos espacios hay una voluntad de cambio expresa por ejemplo en lo que tiene que ver con el sistema de salud que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese accidente.

Pero en otros espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de vida’ en un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores. A mí me parece muy positivo que un país tan racista como ése y con episodios de un racismo colosal, descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos históricos tenga un presidente seminegro.

En 1942, o sea medio siglo, nada, el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí el director de la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó aceptar la orden diciendo que toda sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre negra, y él era negro, era un gran científico, el que hizo posible la aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew.

Entonces un país que hiciera un disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de presidente es un gran avance. Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su gobierno enfrentó la crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la verdad es que terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de Wall Strett que son muchísimo más peligrosos que los de Somalia porque éstos asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de Nueva York asaltan al mundo.

Ellos fueron finalmente recompensados; yo quería iniciar una campaña al principio conmovido por la crisis de los banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné porque vi que el Estado se hizo cargo de la tarea. (Risas). Y lo mismo con América Latina, como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en América Latina, entonces a la hora de defender una democracia como en el caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta experiencia, llevan más de un siglo trabajando en el sentido contrario, entonces comprendo que la tarea no es fácil.

En el caso de las bases militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina sino también la inteligencia de cualquiera, porque que se diga que su función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando! Casi toda la heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados, por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante.

No se puede ser tan hipócrita

- La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX el opio a China a través de comerciantes de Inglaterra y Estados Unidos…

- Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de la morfina, justamente. Entonces a los chinos les costó todo, porque China era una gran potencia que podía haber competido con Inglaterra en los comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra del opio los arrasó, los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los japoneses como perico por su casa, en quince minutos. Victoria era una reina narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos profesores de hipocresía, si quieren podemos en un convenio de ayuda tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.

- Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá concedida a este reportero la siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este país andino que enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con un conflicto interno que lo sigue desangrando?

- Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del tiempo. Yo no sé, te digo, no soy quien para darle consejos a Colombia ni a los colombianos, además siempre estuve contra esa mala costumbre de algunos que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que hacer.

Yo nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora con Colombia, sólo se puede decir que ojalá los colombianos encuentren su camino, ojalá lo encuentren, nadie se lo pueden imponer desde afuera, ni por la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los colombianos quienes lo encontrarán. Y yo lo que puedo es decir que doy testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país cariñoso, alegre y que merece mejor destino.

Reivindicando memoria de Raúl Sendic

- Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en Montevideo que se reunía con un joven dibujante llamado Eduardo Hughes Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del Uruguay…

- Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo era. Es verdad, cuando yo era un niño, casi de catorce años, y empecé a dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un hombre bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que después fue: el fundador, organizador y jefe de los Tupamaros.

Recuerdo que le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe del Partido Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas tempranas, señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue una buena profecía y terminé siendo gran delincuente… (Risas).

- ¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que un ex guerrillero como Pepe Mujica tenga posibilidades de ganar las elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de Sendic?

- Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el monopolio de dos, el bipolio ejercido por el Partido Colorado y el Partido Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El Frente Amplio irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy positivo que esté gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo que se hace y además creo que no se hace todo lo que se debería hacer.

Pero eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente Amplio fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es la base de la democracia. En el Frente coexisten muchos partidos y movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.

- ¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente emblemático de la izquierda como Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República de su país?

- Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo que es un proceso de recuperación, la gente se reconoce justamente en el Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha tratado de vestirse de fino caballero no le sale bien, y expresa muy bien una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que sería bueno que él llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el drama del Uruguay como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos conversando este momento, es la hemorragia de su población joven.

O sea, la nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente Rafael Correa habló de los exiliados de la pobreza y la verdad es que hay una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se dice, porque no son oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una población pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y medio, esa es una cantidad inmensa de gente afuera, todos o casi todos jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que no cambie nada o que cambie muy poquito.

Baldositas de colores para armar mosaicos

- ¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina publicado en 1970, y Espejos, editado en 2008, que relatan historias de la infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?

- Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, es muy diferente a Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino. Las venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un lenguaje no muy tradicional en el género, por eso perdió el concurso de Casa de las Américas, porque el jurado no lo considero serio.

Era una época en que la izquierda solo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no era aburrido, no era serio, pero es un libro muy concentrado en la historia política económica y en las barbaridades que esa historia implicó para nosotros, como nos deformó y nos estranguló.

En cambio, Espejos, intenta asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y las sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también de estilo, Las venas abiertas tiene una estructura tradicional, y a partir de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como el de los muralistas, y cada relato es una pequeña baldosita que incorpora un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un recuerdo de infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No será que están aquí en la tierra, esperándonos?

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23/07/2009

El campo, las elecciones y la construcción política

El campo, las elecciones y la construcción política. Por Norberto Galasso. 16.07.2009

La experiencia de los Kirchner tuvo un punto de inflexión: el tema del campo. Allí encontraron a un enemigo poderoso y el gobierno presentó mal la discusión: no se trabajaron las ideas por televisión, radio y demás medios. Esto quedó evidenciado, principalmente, en los sectores de clase media.

No se explicó que cuando hay una gran suba en los precios de los productos exportables es necesario desacoplar los precios internos de los precios externos, porque si no los productos exportables se van al exterior y aquí nos quedamos sin nada. Del mismo modo, también es necesario tomar ese tipo de medidas para que el país no desplace otro tipo de producciones y se convierta en un país exclusivamente sojero. Cuando Venezuela tuvo el auge del petróleo, toda su producción se centró en eso y después terminó importando alimentos.

Tampoco se habló de la renta diferencial. No se tomó conciencia clara del poder del enemigo y que uno tiene que pelear cuando tiene la correlación de fuerzas más o menos pareja. Más allá de que días atrás Kirchner obtuvo los votos relacionados con el peronismo, este no era el peronismo del ‘45, con ocupación plena y con todos los trabajadores del cinturón industrial votando a favor del gobierno.

El tema del campo provocó un grado de escisión importante que no se resolvió. Además, aumentó el precio de los alimentos y los sueldos quedaron un tanto retrasados, algo que se trató de ignorar metiendo un poco la cabeza bajo tierra no publicando todos los datos del INDEC. Entonces, no alcanzó por más esfuerzo que uno hiciera para explicar que esto es algo parecido a aquello del ’45, porque la Resolución 125 apuntaba a la distribución del ingreso y avanzaba en un nuevo rol del Estado, reestatizando algunas áreas privatizadas, forjando una política latinoamericana excelente. Hay cosas que son muy importantes, pero que solo la militancia entiende, como ocurre con la importancia que tiene América latina.

Uno a veces piensa y cree que en general el resto de la sociedad piensa como la militancia, y no es así. Yo he visto en mi barrio a gente que votó a Macri en otras oportunidades y que, como no estaba muy conforme con la gestión del PRO, ahora votó a Pino Solanas, como si fuera lo mismo. A esa gente que no le interesa la política, sino tener su autito, sus vacaciones y algunos gustos; a esos sectores medios hay que ganarlos. Por eso, algunos me dijeron que no votaron contra el modelo, sino contra los modales. Algo de eso puede ser haber.

Recuerdo que John William Cooke decía: “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”, pero también decía “es un gigante invertebrado y miope”, y a lo que se refería justamente era al problema de los cuadros políticos y del debate ideológico.

Cuando estaba Perón no había problema, porque él había dejado las tres banderas, y era el que marcaba el camino. Ahora el PJ no tiene nada que ver con Perón y esa sensación es bastante complicada, porque en realidad de todas las experiencias que se han producido después de su muerte fueron un peronismo reformista y socialdemócrata como el de Cafiero (un peronismo perfumado que no tenía nada que ver con lo auténticamente popular) y un peronismo entregado a las multinacionales y al imperialismo (como el de Menem) y el que los Kirchner vienen encarnado desde 2003.

Los movimientos setentistas, que en un momento en que la clase media estaba en ascenso (en los años ‘69, ‘70 y ’71) podían ser simpáticos, hoy parecerían totalmente insoportables. Hay gente que me ha dicho “no soporto a la Presidenta ”. Y la Presidenta es un cuadro político excepcional. Habla 40 minutos sin ningún machete siquiera, no lee y elabora. Sin embargo, algunas personas tienen la idea de que ella quiere bajar línea, y no soportan las reacciones, a veces, confrontativas de Néstor. Hay sectores de clase media que la pasan más o menos bien y no quieren que les cambien nada. Pareciera que quieren el orden de los cementerios. Por eso, no quieren que se los limite con algunas cosas. Y así volvemos al problema con el campo.

Se ha fallado en la construcción, y esto no termina de definirse. A mí me resulta muy importante que se proclame que 2009 es el año de Raúl Scalabrini Ortiz, y que se lo imprima en todos los papeles oficiales. Cuando yo vi eso, fui a ver a un alto funcionario del ministerio de Educación y le dije: “yo te ofrezco 4 o 5 profesores de historia que pueden exponer. Juntemos 400 maestros y sus directores en una jornada pedagógica, incluso como militantes, sin cobrar un mango, para explicar quién es Raúl Scalabrini Ortiz y que ellos sean el vehículo para transmitirles a los chicos quién fue ese personaje.” Me contestaron: “Oh, sería extraordinario”, pero hasta ahora no tuve ninguna noticia. Todas las bibliotecas de los colegios deberían tener los libros de Scalabrini Ortiz.

Vuelvo otra vez a lo que decía Ugarte. “Nada es peor, nada es más peligroso, que una revolución a medias. Si uno ataca al enemigo, pero se detiene, y no sigue atacando, si no sigue atacando, el enemigo se galvaniza porque ve que puede perder algún privilegio.” Como lo hará la Sociedad Rural , por ejemplo, antes que el bolichero que está en la esquina de mi casa, que no tiene la mínima idea de quién es Biolcatti y que le molesta que el gobierno de Kirchner haya creado una cosa confrontativa con la Sociedad Rural , se queje porque no le llegó la carne a su pequeño negocio.

Estamos bastantes desprotegidos. Algunos me decían “ustedes están haciendo lo que no hace el gobierno: formar una mesa para conversar y juntar los compañeros sueltos que vienen de la vieja lucha.” Hay que reconocer que la derrota es bastante grave y se habla de Kirchner como autoritario y confrontativo y en estos seis años no se reprimió ni asesinó a nadie. A De Angelis, cuando lo detuvieron, le hicieron upa para no lastimarlo. Sin embargo, en los medios sigue pesando la cuestión de la confrontación. Encima, el debate político ha sido lamentable. Ninguno en la oposición presentó un proyecto, y lo que propone Carrió es volver al Fondo Monetario. Y el FMI no ha cambiado, lo siguen manejando las grandes potencias. Más de lo mismo.

La experiencia del 28 de junio tiene que servir para modificar la construcción política en un gobierno que sufrió una derrota electoral. Es cierto, tenemos problemas irresueltos en la lucha y en el debate de ideas. Aquí hubo un vaciamiento ideológico que nos empantana y del que solo podemos salir con discusión y con la construcción política del campo popular.

De: www.discepolo.org.ar // Centro Cultural Enrique Santos Discépolo – 19.07.2009
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03/07/2009

2009: CONTINUIDAD DE LOS SEMESTRES

- Unas notas sobre las elecciones -
Por Roberto Páez González - 29.06.2009

La elección de De Narváez no tiene ningún mensaje para Latinoamérica. Además de la cacofonía final producida con Rucci y Macri sobre si estatizaciones o privatizaciones.

La elección de Solanas no tiene ningún mensaje de coherencia latinoamericana. Ni tampoco de consecuencia entre las ideas y la práctica: sus seguidores pretenden disponer de ideas de izquierda, pero se dejan apoyar cándidamente por los medios periodísticos de la derecha. Por más que Solanas reitere que se inició con Scalabrini, le cabe lo que observó Jauretche, a saber, que lo peor era subirse al caballo por la izquierda y bajarse por la derecha.

Las elecciones de Reutemann, De Narváez, Michetti simbolizan el rechazo de que el Estado desempeñe un papel activo y regulador contra los efectos de la crisis financiera internacional, para que Argentina pueda concertar con los demás países de Latinoamérica acciones anticrisis y promover en nuestro país un crecimiento económico y del empleo inseparable del desarrollo social, la soberanía alimentaria y la preservación medioambiental, es decir, para que el Estado ratifique la prioridad de la justicia social y las convergencias sudamericanas y latinoamericanas, que son metas en sí y la única vía real de consolidación de nuestras democracias.

Reutemann, De Narváez, Michetti dicen defender la democracia, pero atacan las bases de la democracia participativa. Socavan su gobernabilidad, como lo hacen los grandes medios de difusión. Comprenden la democracia como un juego electoral, con una hegemonía minoritaria, a la antigua.

Néstor Kirchner desarrolló una estrategia que fracasó. Sacó conclusiones al respecto, renunciando a la presidencia del Partido Justicialista. No intentó descifrar a fondo –para el entendimiento de todo el mundo- la complejidad de lo real. Tomó nota de los resultados, los interpretó en su escueta expresión pública y empezó a tomar decisiones. No parece que haya manifestado todo lo que piensa del resultado electoral, pero como está ubicado en un sitio de protagonismo decisorio, se remite a su obligación de actuar. Ya hace un año, los Grondona, Morales Solá y consortes lo veían terminado, pero aunque haya perdido ahora, les resulta un hueso duro de roer.

Nosotros no estamos en un sitio decisorio de ese género y no podemos hacer la economía de algunas reflexiones que necesitamos compartir.

Estamos en el año cero del siglo veintiuno político argentino: el año transcurrido de la 125 a la renuncia de Kirchner a la presidencia del Partido Justicialista. Algo parecido al 1806-1807 de las invasiones inglesas. [entre el 24 de junio de 1806 y septiembre de 1807]

Acaso este año se haya terminado ya; aunque, claro está, el siglo tiene mucho por delante. Sin embargo, más peronistas o menos peronistas, los argentinos saben que no hay peronismo que dure cien años. El peronismo durará como el himno o la bandera, pero no como herramienta.

Algunos ya nos imaginamos imposible el Partido Justicialista para el siglo XXI político de Argentina, desde hace tiempo. El peronismo está percudido por la presidencia de María Estela Martínez de Perón, la actuación de muchos peronistas durante la dictadura militar, los malos papeles desempeñados durante los pasados veinticinco años de la democracia heredada en 1983 y -muy particularmente- por el neoperonismo menemista que hizo la demostración de que el peronismo ya podía ser un instrumento del neoliberalismo.

No estamos hablando de todas las personas peronistas; sobre todo no nos referimos a los mejores de sus militantes, ni a la mayoría de sus bases, ni al conjunto de su historia, sino a lo que tiene ahora el peronismo de institucionalidad popular acumulada, una identificación política con redes, códigos y motivaciones que coinciden más con lealtades interesadas que con el sentido de la lealtad popular originaria (cada vez más reducida a símbolos incólumes que los dirigentes deshonran). Una identidad que se autorrestituye ante la falta de ofertas políticas realistas de cambio social, de inserción latinoamericana solidaria y del logro de una economía equilibrada con adaptación a la economía mundial según nuestras metas.

El paradigma actual del peronismo político no es el del 17 de Octubre, sino la anulación de la movilización popular y, aun peor, la atenuación de la conciencia de sus causas.

Es un paradigma de anestesia de la inteligencia, bajo liderazgos clientelares locales, juzgados útiles, continentes y comunicantes que en su práctica achican la capacidad interrogativa de los ciudadanos y simultáneamente, también de sus intelectuales, ocupados en justificar las cosas.

En el peronismo –y creemos que por eso, también en el país- la institucionalidad, el desorden y la creatividad organizativa no tienen las mismas oportunidades. Esta última se disipa antes de llegar a crear un nuevo rellano, con nuevos conflictos o desórdenes fértiles y capaces de poner a salvo las conquistas de la patria-humanidad, resignificándolas. Al revés, sólo se salvan las más irrisorias de la patria chica, las rivadavianas, las del federalismo de vasallos y señores y no las conquistas de pueblos y provincias, locales y a la vez argentinas, latinoamericanas, etc.

Vemos que muchas luchas sociales y políticas de nuestra historia se han condensado en una relación de fuerzas que se expresa en el Estado y comprobamos que estos estadios de conciencia son frutos de la lucha de décadas, inclusive y principalmente de décadas de luchas de los peronistas contra el oprobio nacional, contra los vendepatrias, contra los cipayos, contra los golpistas, contra la burocracia sindical ... y por supuesto contra otras contrarrevoluciones como fueron los derrocamientos de Salvador Allende –para no ir más atrás- y todos los que le siguieron en Latinoamérica.

Esta institucionalidad oficial que emerge entre otros aspectos institucionales supérstites, negativos o discutibles y a pesar de ellos, gracias al gobierno (por el gobierno que es), encuentra en pugna una gran parte de la institucionalidad de bases disponible del Partido Justicialista ya con liderazgo vacante, ya con dirigentes opuestos a la dirección oficial, y proclive a expresar todas las frustraciones antigubernamentales.

En la traza del “campo” y las demandas insatisfechas de sectores sociales peronistas se alinearon las fuerzas en un voto sanción, en el que cada sector atribuye sus propias significaciones, sin que los diversos componentes se integraran en un verdadero proyecto común.

En este contexto, que no excluye otros en los que se juega el devenir nacional, cuando Fernández de Kirchner repudia el golpe que acaba de producirse en Honduras, nos representa.

La presidenta ejerce el gobierno, en tal caso, con un sentido de lo nacional que se refleja y acentúa en la solidaridad latinoamericana y democrática. Vemos en ello un papel acertado del Estado, a través de su orientación.

Demás está decir que, quienes no estamos en el gobierno no podemos orientarlo, ni –mucho menos- reemplazar a la señora Cristina Fernández, pero podemos y debemos reconocer ese papel que nos enaltece como pueblo, como nación.

En cambio, desde el enanismo periodístico que caracteriza a los grandes medios, se la critica por los mismos hechos. Ricardo Roa, hoy, en Clarín, decía “No fue un chiste a la manera de la revista Barcelona: usó la crisis en Honduras para ocultar el derrumbe electoral del domingo”. Roa, además, se queja de que con la salida de Kirchner de la jefatura del Partido Justicialista pareciera que aquél colocara como perdedor a éste. Si bien se mira, el jefe se va porque con el partido dividido y sin victoria no puede garantizar al mismo tiempo su función y sus objetivos, ni su supervivencia política, para la que necesita manos libres, dejando esa papa caliente.

La conferencia de prensa de la presidenta despejó cosas importantes: ella está en la certeza de que en el sistema democrático que impera en el país, las elecciones legislativas son una referencia para guiar la acción de gobierno y una determinación de las fuerzas en presencia para establecer una gobernabilidad. Lo contrario es la conspiración, el clima destituyente, la desestabilización golpista.

Una de dos: o respetamos las reglas democráticas o no las respetamos. Y esto tanto le cabe a Juana como a su hermana: no puede ser que sólo el oficialismo las respete.

Pero puede ser más complicado que la señora presidenta se proponga insistir con propuestas de mejora de la distribución del ingreso, a menos que encuentre apoyos parlamentarios y –justamente, ¿por que no?- apoyos de una movilización popular ilustrada en las demandas que –con la nueva relación de fuerzas a la vista- unas políticas lúcidas del gobierno y/o de nuevas fuerzas de proposición conciten.

Es cierto que no llegó a haber transversalidad en la primera etapa, que no funcionó la Concertación y que la no victoria de Kirchner deja más confusión en el peronismo. Pero todos estos pasajes o maniobras fueron necesarios a la supervivencia política de una conducción nacional que arrancó con el 22 % de los votos y la peor crisis del país a cuestas.

Habitualmente, se cuestiona su construcción política, pero no podemos dejar de admitir que sobrevivió ya unos cuantos años en un país donde eso es difícil y, aunque haya insatisfechos y decepcionados de todos los colores, no se puede negar que algo hizo, a diferencia de muchos gobiernos anteriores.

Frente a su desgaste en el aparato peronista que aquí hemos llamado la institucionalidad del Partido Justicialista, Scioli – en su propio interés- tiene que reagrupar esas fuerzas, lo que es indispensable para la base parlamentaria de la gobernabilidad actual.

Claro que, frente a las oportunidades de la hora, el gobierno, el kirchnerismo, no es el único responsable. Las oportunidades están planteadas y, por tanto, la participación en el escenario político nacional es posible. Muchos de los que se quejan, no atinan a nada. No es preciso dedicarle mucho tiempo a esta clase de críticos.

Ahora bien, quienes hayan sentido que estamos en un momento político en el que es posible participar, no podemos conformarnos con criticar al oficialismo, sino que debemos ser portadores de propuestas y capaces de reunir los haces de la institucionalidad democrática y de los conflictos o desórdenes políticos en movimientos organizativos.

Lo que destaca es que no hubo la polarización que muchos esperaban. Había ocurrido así en las últimas presidenciales, con el 45 % de Cristina y la oposición dividida. Ahora, en la Provincia de Buenos Aires, las dos primeras fuerzas se llevaron el 66,69 % de los votos, grosso modo, cada una un tercio. En la Ciudad de Buenos Aires, las dos primeras sólo suman un 55,30 %. La suma de los votos a nivel nacional tampoco autoriza a ver un oficialismo completamente superado, ya que con alrededor del 35 % encabeza a las demás formaciones.

Ni es una hecatombe para el oficialismo, ni puede decirse que hay una Argentina dividida en dos.

Por otro lado, enfocando la situación en la ciudad de Buenos Aires, no erró la presidenta al considerar que la votación de Michetti estaba muy por debajo de la votación de Macri hace un año y medio, aunque sólo se considere la primera vuelta (31,93 % en vez del 45 %). Pero el candidato que defendió el kirchnerismo, Heller, sólo obtuvo el 11,63 % en comparación con el 23% de la primera vuelta de Filmus.

Al respecto, conviene reiterar que aquélla fue una elección mucho más polarizada, en el marco de la disyuntiva presidencial. Además, se reconoce un fenómeno específico en esta elección, la elevada votación de Solanas, tributaria de la opción progresista antikirchnerista y del efecto marketing del apoyo mediático.

No es una excusa para Heller. Pero Heller, aún con su bajo resultado no desmereció porque ofreció una alternativa política comprometida, sin rehusar referirse a las principales piedras de toque. Es en el fondo, un poco de claridad, como para proponerse orientar una gran acción política en la Ciudad , rechazando el neoliberalismo, el racismo, etc. y convirtiéndose en una fuerza de proposición.

Además, Heller no contó con la suficiente actividad de organización política que le diera notoriedad para compensar la propaganda de los grandes medios periodísticos que ensalzaron sistemáticamente a Michetti y a Solanas. Pero se puede pensar que fue un voto de convicciones. Es un motivo que no alimenta la decepción o la morigera. Claro que la fuerza necesita continuidad de acción para irradiarse.



Para concluir, tanto en la ciudad de Buenos Aires, como en la provincia de Buenos Aires, vale la pena que exista una fuerza política independiente del gobierno, del peronismo en general y del kirchnerismo en particular, capaz de conciliar el apoyo a una democracia amenazada con el afán de orientar debates que fecunden los interrogantes y cuestionamientos de los ciudadanos, ayudando a hacer triunfar las luchas de la agenda social.

Vale la pena recordar que en este período se destacó el fenómeno de Carta Abierta, que supo conservar su unidad, que es factor de su legitimidad, estimulando la aptitud intelectual y el compromiso en nuestra realidad. Es una mezcla de experiencias y una suma de competencias.

El concepto de una sola doctrina o dogma tiene un valor sintético inservible porque no puede ser lenguaje social y los sectarismos no valen ni como rasgos defensivos. Es harto peligroso mecerse en la sensación de que ya todo está descifrado. De todo lo que sabemos, lo que importa no es ni cuánto, ni lo más exhibicionista, sino como se relaciona con lo que tenemos que hacer.

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