Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos

Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos
Ricardo Carpani, 1991, acrílico sobre papel

16/08/2010

Carta abierta a Grobocopatel

Agro y economía nacional

Carta abierta a Grobocopatel

Por Aldo Ferrer *

A raíz de la polémica que vienen sosteniendo a través de Página/12 el escritor Mempo Giardinelli y el empresario sojero Gustavo Grobocopatel sobre la cuestión social del agro y su responsabilidad en la protección del medio ambiente, empiezan a surgir otras voces que se suman al debate. Aquí, la del economista Aldo Ferrer.

Estimado Gustavo:
                                                                                                                                      
Recordarás que, hace algún tiempo, con nuestro común amigo Bernardo Kosakoff, publicamos un artículo, en co-autoría, sobre el papel de la cadena agroindustrial en la economía y la sociedad argentinas. En estos días he leído un intercambio de cartas abiertas que mantuviste, con Mempo Giardinelli, sobre las mismas cuestiones y no resisto la tentación de entrometerme para señalar algunos puntos. El intercambio es muy rico y esclarecedor sobre cuestiones fundamentales, como la protección del medio ambiente y los recursos naturales y la cuestión social en el agro. Al mismo tiempo, creo que el análisis debe ubicarse en el contexto más amplio del desarrollo de toda la economía nacional en su inmenso territorio y su posicionamiento en el orden mundial. Concentraré mi comentario en la cuestión de las retenciones, que es crucial en el tratamiento del tema.                                                                     

Decís en tu carta: “Las retenciones son anti-Chaco, anti-desarrollo rural, anti-equidad”. No es así, por múltiples razones. No se puede hablar de retenciones sin referirlas al tipo de cambio. Es como tratar de contar la historia de Hamlet sin el príncipe de Dinamarca. Desvincular las retenciones del tipo de cambio no es sólo una insuficiencia de tu afirmación, sino una falta generalizada en todo el debate sobre la materia. La consecuencia es que el problema se reduce a su impacto en la distribución del ingreso. En mi intervención en las comisiones de Agricultura y Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación, durante el tratamiento de la resolución 125, destaqué que el debate se limita a ese aspecto distributivo cuando, en realidad, lo que está en juego es la estructura productiva y el desarrollo económico.

Las retenciones tienen un efecto fiscal y desvinculan los precios internos de los alimentos exportables de los precios externos. Pero estos objetivos podrían alcanzarse, en principio, por otros medios. Para el único fin para el cual las retenciones son insustituibles es para establecer tipos de cambio diferenciales, que es lo que realmente importa para la competitividad de toda la producción interna sujeta a la competencia internacional, en toda la amplitud del territorio nacional y sus regiones.              

La necesidad de las retenciones surge del hecho de que los precios de los productos agropecuarios respecto de las manufacturas industriales son distintos de los precios relativos de los mismos bienes en el mercado mundial. Es decir, las retenciones permiten resolver el hecho de que, por ejemplo, la producción de soja es internacionalmente competitiva con un tipo de cambio, digamos, de dos pesos por dólar y, la de maquinaria agrícola, de cuatro. Los tipos de cambio “diferenciales” reflejan las condiciones de rentabilidad de la producción primaria y las manufacturas industriales. La brecha, es decir, las retenciones, no es estrictamente un impuesto sobre la producción primaria, sino un instrumento de la política económica. El mismo genera un ingreso fiscal cuya aplicación debe resolverse en el presupuesto nacional, conforme al trámite constitucional de su aprobación y ejecución. 

La asimetría entre los precios relativos internos e internacionales no es un problema exclusivamente argentino. La causa radica en razones propias de cada realidad nacional. Entre ellas, los recursos naturales, nivel tecnológico, productividad y organización de los mercados. En la Argentina inciden, entre otros factores, la excepcional dotación de los recursos naturales y los factores que históricamente condicionaron el desarrollo del agro y la industria. Todos los países utilizan un arsenal de instrumentos (aranceles, subsidios, tipos de cambio diferenciales, etc.) para “administrar” el impacto de los precios internacionales sobre las realidades internas, con vistas a defender los intereses “nacionales”. En la Unión Europea, por ejemplo, sucede a la inversa que en nuestro país: las manufacturas industriales son relativamente más baratas que los productos agropecuarios. En consecuencia, se subsidia la producción agropecuaria, lo cual insume la mayor parte de los recursos comunitarios. Si no lo hiciera, desaparecería la actividad rural bajo el impacto de las importaciones, situación inadmisible por razones, entre otras, de seguridad alimentaria y equilibrio social.                                                             

¿Cuáles serían las consecuencias de unificar el tipo de cambio para eliminar las retenciones? En nuestro ejemplo, si el tipo de cambio fuera el mismo, dos o cuatro por dólar, tanto para la soja como para la maquinaria agrícola, en el primer caso (dos por dólar) desaparecerían la producción de la segunda y gran parte de la industria manufacturera, sustituida por importaciones. Las consecuencias serían un desempleo masivo, aumento de importaciones, déficit en el comercio internacional, aumento inicial de la deuda externa y, finalmente, el colapso del sistema. En el segundo caso (cuatro por dólar), se produciría una extraordinaria transferencia de ingresos a la producción primaria, el aumento de los precios internos y el desborde inflacionario. En las palabras de Marcelo Diamand, en la actualidad, dada nuestra “estructura productiva desequilibrada”, es inviable la unificación del tipo de cambio para toda la producción sujeta a la competencia internacional. Unificar el tipo de cambio traslada los precios relativos internos a los internacionales, con lo cual el campo se convierte en un apéndice del mercado mundial en vez del rol que le corresponde como sector fundamental de un sistema económico nacional, condición necesaria del desarrollo de cualquier país.                                                                 

¿Por qué es preciso, simultáneamente, tener mucho campo, mucha industria y mucho desarrollo regional? ¿Por qué es necesaria la rentabilidad de toda la producción sujeta a la competencia internacional? Por la sencilla razón de que la cadena agroindustrial (incluyendo todos sus insumos de bienes y servicios provenientes del resto de la economía nacional) genera 1/3 del empleo y, por lo tanto, es inviable una economía, próspera de pleno empleo, limitada a su producción primaria, por mayor que sea la agregación de valor y tecnología al complejo agroindustrial. En otros términos, no es viable una economía nacional reducida a ser el “granero” ni, tampoco, la “góndola” del mundo. Sólo con esto nos sobra la mitad de la población. Por otra parte, la ciencia y la tecnología son el motor del desarrollo de las sociedades modernas y, para desplegarlas, es indispensable una estructura productiva diversificada y compleja que incluya, desde la producción primaria con alto valor agregado, a las manufacturas que son portadoras de los conocimientos de frontera.                                                           

Si se alcanza el convencimiento compartido sobre la estructura productiva necesaria y posible, se abandona la discusión de las retenciones como un problema reducido a la distribución del ingreso. Se plantean entonces dos cuestiones centrales. Por una parte, el tipo de cambio que maximice la competitividad de toda la producción nacional sujeta a la competencia internacional. Es decir, el tipo de cambio de equilibrio desarrollista. Por la otra, el nivel de las retenciones compatibles con la rentabilidad de la producción primaria e industrial, tomando en cuenta los cambios permanentes en las condiciones determinantes de costos y otras variables relevantes. Las retenciones deben ser “flexibles” y tomar nota de tales cambios. Al mismo tiempo, deben aplicarse de la manera más sencilla posible. Por ejemplo, la comprensible demanda del ruralismo integrado por pequeños y medianos productores de recibir un trato preferente es, probablemente, difícil de cumplir con retenciones distintas conforme al tamaño de las explotaciones o la distancia a los puertos y centros de consumo. Otros medios pueden ser utilizados con más eficacia para los mismos fines.                                                                                     

Es necesario referir los problemas señalados en el intercambio de cartas comentado al desarrollo nacional. Vale decir, el pleno despliegue del potencial, la gobernabilidad, la libertad de maniobra en un mundo inestable, la inclusión social, factores todos que, en definitiva, son esenciales para la prosperidad del campo, de la industria, las regiones, el capital y el trabajo, y para proteger la naturaleza y el medio ambiente. Para contribuir a tal fin es indispensable aclarar, de una vez por todas, qué son y para qué sirven las retenciones.                                                                                                  

*Economista del Plan Fénix.                                                                                                                       

30/07/2010

¿Progresista, Sarlo?

¿Impresentables, quiénes, Sarlo?


  Por Roberto Páez González, 28.07.10

Hay a quienes les gusta hablar de Platón o de Zaratustra cuando hablan de política argentina de hoy. Pasa bastante, asique si Beatriz Sarlo -en su artículo “Entre progresistas e impresentables”, de La Nación de hoy- evoca a Carl Schmitt podría parecer otra pompa de erudición destinada a gustar, y nada más. Pero no es así. Por quién fue Carl Schmitt y porque Sarlo lo menciona en relación a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner y al ex presidente, Néstor Kirchner.

Lo hace después de haberse despachado críticamente respecto de casi todos los principales dirigentes políticos del período siguiente a la dictadura militar, acaso para dar la impresión de que no es mucho más mala con los Kirchner que con los demás.


Plantea la relación de los hombres políticos con el progresismo (aunque incluye a Graciela Fernández Meijide y Elisa Carrió). Bastante rápidamente se convence de que hoy por hoy casi nadie dice Soy un hombre de izquierda. Deja ese “lugar del espectro” a “pequeños partidos de origen trotskista y las organizaciones sociales no peronistas, sectores de la CTA y Proyecto Sur”.

Bien, ¿qué más? Vino Perón -porque parece que siempre vuelve- hizo un batido … ¡es increíble! es mejor citarla (un párrafo completo): “Los historiadores han afirmado muchas veces que Perón refundó de tal modo las identidades políticas que la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay. Otros agregan que, mucho antes, la Unión Cívica Radical había provocado esa dilución. El peronismo, muy notablemente, reclutó intelectuales que venían de la izquierda tradicional, del trotskismo y de la derecha nacionalista; los sometió a un batido ideológico manifiesto en los debates de los años sesenta y setenta del siglo XX. Entre las cosas que Kirchner trajo como novedad, figura la de haber reanimado la conciencia de que algo políticamente valioso se juega en la definición de progresista”.


O sea que: primeramente, se desliga un poco, escudándose en “los historiadores”; segundo: Perón –deus ex machina- repartió identidades políticas de “tal modo” que “la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay”; tercero: ya la UCR “había provocado esa dilución”. Bueno, leemos el resto del párrafo: el peronismo se permitió reclutar componentes y batirlos ideológicamente durante los años sesenta y setenta; finalmente, parece que Kirchner reanimó la conciencia de que en el progresismo hay algo de políticamente valioso.


¿Y qué? Preguntaría un extraterrestre … podría suponer que el peronismo es o era una fábrica de frutas, o que como dice “batido ideológico”- fue un brainstorming, un seminario, un coloquio …


Es con un propósito descalificador -para entendidos- que hace que se sobreentienda que en Argentina también funcionamos mal ideológicamente y somos ariscos como para no adaptarnos a la sana lógica razonable de derechas e izquierdas de Europa.


Luego se le ocurre decir que entre tanto “hubo cambios en las teorías sobre la política” y ahí emerge su Schmitt bañándonos de luces por añadidura: no importa lo que dice sobre “el decisionismo” o el “definir un conflicto en términos de amigo y enemigo”, sino que Carl Schmitt estuvo allegado al nazismo en sus orígenes y aunque el Tribunal de Núremberg finalmente no lo inculpó, pasó dieciocho meses en prisión; su antisemitismo no fue por cuestiones raciales sino religiosas.


Sarlo agrega que “a Kirchner se le atribuyó esa capacidad decisionista de creación vertical, de arriba hacia abajo, de lo político”. Por más que parezca mentira en Sarlo –destacada intelectual- no hay otro remedio que admitir que en esta nota salta continuamente del palo al frasco.


Empero, para algo es. Nos asegura que “Carl Schmitt fue leído en Europa y en la Argentina no como un pensador de la derecha, sino como brecha para renovar el pensamiento de la izquierda atascada en el parlamentarismo y el reformismo”. ¡Ja! Para peor, añade de inmediato que Chantal Mouffe se sirvió de perspectivas schmittianas y que ella es lectura de cabecera de la Presidenta. Recordemos, de paso, que Chantal Mouffe firmó Hegemonía y Estrategia Socialista con el reconocido Ernesto Laclau, autor también de La razón populista, en la que puso distancia crítica ante la percepción eurocéntrica del populismo como régimen político que degrada los valores de la democracia representativa en América Latina.


Por tanto, Beatriz Sarlo quiere matar dos pájaros de un tiro, pero no se anima aquí a usar el nombre de Laclau.


Viene el turno de Carta Abierta, cuyos intelectuales, según Sarlo, le dieron atractivo a la idea progresista con tres “argumentos”. El latinoamericanismo, el pueblo y la profundización de los cambios.


Hubo un debate cara a cara televisado entre Beatriz Sarlo y Horacio Gonzalez; éste dejó claro que si en la historia argentina hay una suerte de línea republicana liberal, también hay una suerte de línea nacional y popular. Sarlo finge no estar enterada –aunque mencionó lo de Perón, la UCR, y los años sesenta y setenta- como si el enfoque latinoamericanista de Carta Abierta y su crucial distingo entre “pueblo” y “gente” fueran hongos ideológicos que aparecieron después de la última lluvia.


Lo hace adrede, porque después llama “viejos discursos desactivados” a los de la Reforma universitaria, los socialistas Manuel Ugarte y Alfredo Palacios, el antiimperialismo revolucionario … vale decir, como si las novedades de Carta Abierta tuvieran que estar cortadas de una continuidad en los debates y elaboraciones de un pensamiento nacional, de una formación de la conciencia nacional, como sintetiza en su libro de 1960 Juan José Hernández Arregui.


Justamente, si el latinoamericanismo y el sujeto “pueblo” interesan, es porque hoy en Argentina soplan nuevas ganas culturales, por las que cada vez más ciudadanos se identifican con la unión suramericana –con la música y la cultura, los pueblos originarios, la paz, las soberanías nacionales y las mejoras sociales- y también ansían participar en la democracia y sentirse sujetos activos en los cambios, sin ignorar que hubo en nuestro país una disyuntiva histórica pueblo-oligarquía, reflejada también en la pulseada Gobierno-Mesa de enlace. Para Sarlo, Carta Abierta “activa temas como la identidad cultural asentada en una geografía histórica, de los que se creía, en los años noventa, que ya estaban definitivamente enterrados”. Pero ni estamos en los noventa, ni estaban enterrados, aunque Sarlo hace como que no se percata.


En cuanto a la profundización de los cambios, sigilosamente nos toma por tontos y eventuales cómplices a muchos de los que estamos apoyando a este gobierno, dando a entender que nos llevan de la nariz, e insistiendo en esa palabra mágica de estos años, la “caja” presidencial.


Dice que el impulso para “la profundización de los cambios” es una argucia. Por tanto lo suyo es ceguera, al no reconocer, por ejemplo, el tema de la Asignación universal, la Ley de Medios o la lucha en torno al Banco Central de la República Argentina y la opción de utilizar reservas para mejorar el perfil pagador del Estado sin instrumentar una política de ajuste.


Nos quiere hacer creer que como ella no ve cambios que profundizar –los árboles que le tapan el bosque son De Vido, el denostado Moreno, etc.– la iniciativa de profundizar los cambios no es sino una simple argucia.


Entre otros reproches que plantea como interrogantes, pregunta “¿Dejar, por incuria y desdén, que el Riachuelo siga pudriéndose?” Claro que no hay que permitirlo. Pero lo del Riachuelo es larguísima historia y hace más de dos siglos que no está como lo encontró Pedro de Mendoza. Es una prueba fehaciente del aporte del capitalismo al equilibrio ecológico en nuestro país. Un testimonio inigualable de la dejadez estatal para con un área en la que viven en condiciones insalubres e inestéticas cinco millones de personas. Es un tema conflictivo entre los gobiernos de la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


¿Por qué pretender que a Carta Abierta o al gobierno nacional no le importa y listo? Es una forma de lanzar mantos de amalgama que no resuelven los problemas. En realidad, a Sarlo, resolver los problemas no es lo que le interesa.


Es más, adjunta su fastidio de admitir algún progresismo en “los actos de Kirchner” llamándolos “una victoria discursiva”. Asegura que el debate sobre quiénes son progresistas y quiénes no “sólo interesa a un sector de las clases medias, urbanas, escolarizadas, con tiempo de ocio y sin las urgencias de la pobreza” pero ese “sólo” es falso y además corresponde a un altísimo porcentaje de nuestra población. Aunque sabe que lo que dice es reprensible, intenta cubrirse miserablemente: “No es una caracterización despectiva. De esas capas medias han salido políticos, académicos, científicos, artistas, todo lo que hace a la densidad de la cultura argentina”.


Admite que hay una “relativa bonanza (impensable en 2001)”. Pero el que crea en lo que dijo antes debiera hallar paradójico que en esto reconozca cambios. Sus expresiones confusas delatan al final sus verdaderas preocupaciones porque asegura que estos cambios “no deciden una elección”


He visto también relevante que al final se aclare que “la autora es ensayista, crítica literaria y docente universitaria”. Pero no aclara si se ubica entre progresistas o impresentables.


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26/07/2010

La cultura, techo y sustento


La cultura, techo y sustento

Por Elena Poniatowska*

En los años 70, conocí a un niño excepcional que venía de Tomatlán, Puebla: Gelasio Castillo. Lleno de curiosidad, de iniciativa, me deslumbró por su inteligencia. Era un cerebro que podía encauzarse con educación, un posible Benito Juárez, un posible Flores Magón, un posible López Velarde, pero su tía lo necesitaba para cuidar las borregas. Unos años después, pregunté por él. Murió”, fue la respuesta. Lo encontraron en una zanja de un campo de manzanas. Pensé en todos los Orozcos, Riveras, Rulfos, Revueltas, asesinados en México por la miseria y la falta de oportunidades. Gelasio, en otro contexto, sería ahora referente de nuestra sociedad.

El techo y el sustento, la educación y la cultura, son las dos mitades de la manzana que no le tocó a Gelasio. En México, a la fecha, 2 millones 300 mil niños se quedan sin escuela. Desde hace un tiempo se habla de los ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan. El Instituto Mexicano de la Juventud dice que son unos 7 millones. Para muchos, la alternativa es ir a engrosar las filas del narcotráfico. ¡Y cuántos Gelasios huérfanos está dejando esta guerra! Tan sólo en Ciudad Juárez, hasta junio de 2010, 10 mil niños perdieron a sus padres. ¡Y cuántos hacen falta para que el gobierno comprenda que no puede dejar sin sustento a familias enteras! ¡Y cuántos migrantes asesinados en ambas fronteras para integrar un continente, nuestro continente, que aspira a la civilización y a dejar atrás la barbarie. A lo largo de los pasados cuatro años pueden contarse 24 mil 832 ejecutados, y la inseguridad es tal que se ha vuelto normal que los padres prevengan a su hijo adolescente: “Si sales hoy en la noche, te van a matar”. El abandono de los jóvenes por parte del gobierno es un crimen que el futuro nos cobrará muy caro.

Nada más ligado a la cultura que los sentimientos comunitarios, el amor que nos tenemos unos a otros, el amor a los niños, a los ancianos, a los animales. Educar es hacer aflorar en la mente y en el corazón lo más digno, valioso y crítico que hay en la persona. La educación es la que forja la realidad política, económica y ética de cada sociedad. La cultura es identidad y es cohesión. La identidad la dan los usos y costumbres, y en nuestro país tenemos un patrimonio extraordinario que nos enaltece y nos singulariza. Fomentarlo es hacernos un lugar sobre la tierra, un sitio privilegiado dentro de la comunidad de las naciones.

La cultura en los países europeos es instrumento de defensa nacional integrada a la vida cotidiana, la influencia más definitiva en su desarrollo humano. En América Latina, México lo tiene todo para identificarse con la palabra cultura, porque nuestro pasado indígena asombra al mundo entero y nuestra cultura independiente puede exportar bienes culturales a todos los países. Nuestra resistencia está en las personas que crean, los hombres y las mujeres de ciencia, las artesanas y los alfareros mexicanos que de la nada hacen surgir una olla de barro negro oaxaqueño, un tejido chiapaneco, un bordado huichol, una tortuga de Toledo.

La cultura lleva necesariamente a la democracia porque la creatividad hace al hombre libre y, sobre todo, más crítico. El disfrute de la cultura en todas sus manifestaciones también es instrumento no sólo de respeto por uno mismo, sino de liberación. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instituciones públicas de educación superior han formado a profesionistas que nos honran. Con sus aportes, construyen el tejido social de México y fomentan la integración de los 105 millones de mexicanos que somos.
La creatividad de los mexicanos es materia prima para el engrandecimiento de nuestro país. La marcha silenciosa y el mitin del desafuero del 24 de abril de 2005 del político que ha demostrado tener más base social en México, Andrés Manuel López Obrador, fue una muestra de creatividad sin precedente, y surgió de uno de los barrios más pobres donde las escuelas de artes y y oficios, como el Faro de Oriente, han dado resultados óptimos.

Imposible hablar de democracia mientras no se incluya a los mexicanos más pobres. Imposible hablar de identidad mientras se excluya a los 10 millones de indígenas. Imposible seguir adelante sin integrar a las mujeres que hasta la fecha somos las grandes olvidadas de la historia. Allí están las 400 asesinadas de Ciudad Juárez para comprobarlo. Imposible olvidar a las minorías con opciones sexuales distintas. Así como el presidente Lázaro Cárdenas se ocupó de los de abajo, un presidente que se ocupara de las mujeres, transformaría al país.

Los que tienen que dar ejemplo de austeridad son los que están en el poder. Si los funcionarios mandaran a sus hijos a escuelas públicas éstas mejorarían junto con la educación que se imparte, si tomaran el Metro y el autobús, éstos serían más eficaces, más limpios y más seguros, si los poderosos se atendieran en las clínicas del IMSS y del ISSSTE la atención sería de primera. Subir los salarios mínimos, sería dignificante para todos. Si se elevara el nivel educativo de los mexicanos, nuestro país sería más democrático, más solidario, más tolerante y más culto, porque la educación incluye a todos: maestros, alumnos, padres de familia, sociedad y gobierno. Un pueblo educado tiene más elementos para condenar los actos de impunidad y de corrupción de sus gobernantes y no cae en la adulación o el servilismo. Una educación laica y gratuita crea ciudadanos críticos que no tienen miedo de expresarse.

Lo primero que salió de los escombros de una Varsovia destrozada por la Segunda Guerra Mundial fue una florería. Era conmovedor ver cómo por encima del desastre, entre dos muros caídos se erguía una insólita tiendita floreada. “Esto es lo que queremos” –parecían decir las mujeres. “Queremos pan y rosas.” “Porque aquí no pasan cosas de mayor importancia que las rosas”, escribió Carlos Pellicer. Hoy las mujeres del mundo seguimos luchando por pan y rosas. Además de pan, necesitamos belleza, cultura, arte, y en México nos resulta indispensable seguir haciendo juguetes, golosinas, palomitas de papel, piñatas para cantar: “Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”.

Perder el camino es perder nuestra oportunidad de un cambio verdadero. México tiene todo para construir su identidad sobre la cultura; es decir, el disfrute de su patrimonio y el fomento de su creatividad. México, Estado cultural; México, nación de cultura; México, sociedad de conocimiento; México (como lo fue Grecia), patrimonio cultural de la humanidad. Fascinante y conmovedora ha sido nuestra resistencia. En los años que vienen, la cultura podría salvarnos al convertirse en el objetivo de todas las clases sociales, una cultura que hiciera renacer la confianza en nosotros mismos. La filosofía náhuatl nos dijo que éramos los cimientos del cielo y los antiguos mexicanos nos llamaron el Pueblo del Sol. Bajo ese sol y ese cielo se levanta nuestra esperanza.

*Discurso que leyó la escritora en la Asamblea Nacional del Movimiento por la Transformación de México a la que convocó ayer Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino

Fuente: La Jornada, 26 de julio de 2010

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24/07/2010

¿Qué está pasando?

Estados Unidos busca atacarnos por conducto de Colombia, expresa Hugo Chávez
http://www.jornada.unam.mx/2010/07/24/index.php?section=mundo&article=020n1mun

Adolfo Pérez Esquivel: “Las bases estadounidenses en Colombia son una provocación para Venezuela”
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=110267

03/06/2010

Ataque israelí contra civiles en el Mediterráneo

¿A qué se debe el ataque israelí contra civiles en el Mediterráneo?

por Thierry Meyssan*

Israel estudió de antemano las consecuencias del ataque que finalmente perpetró contra el convoy humanitario marítimo. ¿Qué objetivos busca con el desencadenamiento de esta crisis diplomática de escala mundial? ¿Por qué desafía Tel Aviv a su aliado turco y a su protector estadounidense?

El ataque que tres navíos lanzadores de misiles clase Saar de la Marina de Guerra israelí perpetraron el 31 de mayo de 2010 contra la Flotilla de la Libertad, en aguas internacionales del Mediterráneo, es una demostración de la decisión de Tel Aviv de “huir hacia adelante”.

La Flotilla de la Libertad es una iniciativa de los militantes por la defensa de los derechos humanos [1] [2] que obtuvo el apoyo del gobierno turco. Su objetivo consiste simultáneamente en llevar ayuda humanitaria a la población de la franja de Gaza y en romper de esa forma el bloque ilegalmente implantado por el ejército israelí contra el millón y medio de personas que viven en esa región.

A la luz del derecho internacional, la decisión de abordar barcos civiles en aguas internacionales constituye un «acto de guerra». Jurídicamente hablando, hubo robo de barcos y de la carga de dichos barcos, secuestro de pasajeros de dichas embarcaciones y homicidio, o sea asesinato, e incluso premeditación, según informaciones de la televisión turca que afirman que los comandos israelíes tenían una lista de personalidades que debían ser eliminadas durante el asalto.

Este acto de guerra, cometido contra barcos que navegaban bajo las banderas de Grecia y Turquía, fue perpetrado como medio de perpetuar el bloqueo, que constituye en sí mismo una violación del derecho internacional.

Al recurrir al argumento de la «legítima defensa», las autoridades israelíes proclaman explícitamente su propia soberanía sobre las aguas internacionales de 69 millas náuticas frente a las costas palestinas ya que necesitan esa anexión, temporal o duradera, para garantizar el mantenimiento del bloqueo, medida que presentan como una necesidad de seguridad del Estado de Israel.

Al abordar un barco turco y matar a varios de los pasajeros que viajaban a bordo del mismo, Tel Aviv decide en primer lugar dar una respuesta de carácter militar a la crisis diplomática que sus relaciones con Ankara vienen atravesando desde enero de 2009. El objetivo de esa iniciativa es provocar dos crisis, una en el seno del Estado Mayor turco y otra entre este último y el actual gobierno de Turquía. Pero es posible que ello conduzca a una ruptura total de las relaciones militares entre Turquía e Israel, a pesar de que Turquía fue –a lo largo de medio siglo– el más importante aliado de Israel en la región. Por lo pronto, ya se anunció una anulación de las maniobras conjuntas turco-israelíes por tiempo indefinido. Esta crisis puede tener por demás repercusiones sobre las relaciones comerciales entre Turquía e Israel, en momentos en que Turquía es un socio vital para la economía israelí.

Israel estaba obligado, sin embargo, a destruir la credibilidad de Turquía en momentos en que ese país se halla en plena fase de acercamiento a Siria e Irán y muestra su aspiración a ejercer una autoridad regional junto a sus nuevos socios [3]. Por lo pronto, Israel tenía que castigar a Ankara por el papel que ha desempeñado en la negociación del Protocolo de Teherán sobre la industria nuclear iraní.

En cuanto a Turquía, que esperaba una intervención israelí muy dura pero no de carácter letal, el momento ha llegado para ese país de tomar posición como protector de la populación palestina, conforme a la doctrina neo-otomana planteada en el plano teórico por el profesor Ahmet Davutoglu, actual ministro turco de Relaciones Exteriores. Sin esperar al regreso del primer ministro Recep Erdogan, quien se hallaba de viaje por Latinoamérica, las autoridades turcas procedieron a retirar a su embajador de Tel Aviv y formaron un gabinete de crisis alrededor del viceprimer ministro Bulent Annc. Este gabinete de crisis se puso en contacto de inmediato con los 32 gobiernos de los países de origen de los miembros del convoy humanitario atacado.

Todo el personal diplomático turco se ha puesto en función de plantear el problema creado a la mayor cantidad posible de Estados y organizaciones internacionales. En una conferencia de prensa, el propio viceprimer ministro Bulent Annc exigió la inmediata restitución de los tres barcos turcos y de su carga, así como –en primer lugar– la liberación de los cientos de ciudadanos turcos secuestrados. El viceprimer ministro calificó el ataque de acto de «piratería» (no de acto de guerra), ofreciendo así al gobierno de Netanyahu la posibilidad de presentar el asunto como un «exceso» y no como una política. Conforme a esa misma lógica, el presidente [turco] Abdullah Gul exigió por su parte que los tribunales israelíes juzguen a los responsables de la matanza.

Desde Chile, el primer ministro Erdogan declaró: «Esta acción es totalmente contraria a los principios del derecho internacional, es el terrorismo de un Estado inhumano. Yo me dirijo a todos los que han apoyado esa operación: Ustedes apoyan [el derramamiento de] sangre. Nosotros apoyamos el derecho humanitario y la paz».

En el transcurso de la tarde, Ankara planteó la cuestión ante el Consejo de la alianza atlántica. Turquía es miembro de la OTAN. En caso de no recibir la respuesta que espera de parte del gobierno israelí, Ankara pudiera calificar el ataque de acto de guerra y solicitar la ayuda militar de los Estados miembros de la OTAN invocando el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte.

El gobierno de Netanyahu ya exhortó a sus ciudadanos a salir de Turquía, donde manifestaciones espontáneas en las que la gente pide venganza están teniendo lugar ante los consulados de Israel.

El 26 de mayo de 2010, el primer ministro Benjamin Netanyahu se reúne un Tel Aviv con el secretario general de la Casa Blanca, Rahm Emmanuel. Este último le hizo entrega de una invitación enviada por el presidente Barack Obama, invitación que la parte israelí acaba de anular sólo 5 días después de su entrega. En lo tocante a Estados Unidos, esta crisis recuerda a la que se produjo el 8 de junio de 1967 con el navío estadounidense USS Liberty. En plena Guerra de los Seis Días, los israelíes atacaron un navío de vigilancia electrónica de la US Navy, con saldo de 34 muertos y 171 heridos. Tel Aviv presentó excusas afirmando que se trataba de un “error” cometido en el campo de batalla, mientras que –aunque aceptó oficialmente las excusas israelíes– Washington interpretó el incidente como una ofensa deliberada. Se estima que, en aquel momento, los israelíes quisieron castigar así a los estadounidenses por haberlos criticado.

En el actual caso, el ataque contra la Flotilla de la Libertad puede ser una acción de castigo por el voto de Washington a favor de una resolución de los Estados firmantes del Tratado de No Proliferación [nuclear], resolución que exige que Israel declare sus armas nucleares y que acepte los controles del Organismo Internacional de la Energía Atómica.

La decisión israelí de atacar barcos civiles en aguas internacionales tiene lugar después del asesinato de un dirigente palestino perpetrado por una unidad del Mossad en los Emiratos Árabes Unidos, del descubrimiento de un extenso sistema de copia y falsificación de pasaportes emitidos por diferentes Estados occidentales y de la negativa israelí de asistir a la conferencia internacional de seguimiento del Tratado de No Proliferación [nuclear].

Esta secuencia de hechos puede interpretarse como una sucesión de violaciones cometidas por un Estado que se siente seguro de su impunidad –y pudiera tratarse, en ese caso, de una violación más– o como una escalada consecutiva a un breve desencuentro público con la administración estadounidense –y se trataría entonces de una forma de proclamar el liderazgo del movimiento sionista demostrando que Tel Aviv toma decisiones y Washington no tiene más remedio que aceptarlas.

El primer ministro Benjamin Netanyahu, quien se encontraba de viaje por Norteamérica, decidió poner fin a su visita a Canadá y anular su encuentro con el actual inquilino de la Casa Blanca. No obstante, el presidente Obama lo contactó telefónicamente para pedirle explicaciones.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, declaró que no existe justificación alguna para la operación israelí. El Relator Especial sobre los Derechos Humanos en los territorios ocupados palestinos, Richard Falk, subrayó que, más allá de la violación de la libre circulación marítima, el problema central sigue siendo el bloqueo.

«Si no se implementan acciones inmediatas y decisivas para contrarrestar el enfoque israelí sobre Gaza, nosotros todos seremos cómplices de una política criminal que amenaza la supervivencia de una comunidad sitiada», declaró Falk.

El Consejo de Seguridad de la ONU fue convocado ha una reunión urgente. El ministro turco de Relaciones partió hacia Nueva York.

Thierry Meyssan

Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

[1] «Dr. Arafat Shoukri: “Se han reunido las condiciones para hacer que esta flotilla sea un punto de ruptura», entrevista concedida a Silvia Cattori, silviacattori.net, 23 de abril de 2010.

[2] Los principales organizadores de la Flotilla de la Libertad son el Movimiento Mouvement Free Gaza, la Campaña Europea por el Cese del Asedio de de Gaza (ECESG), la Fundación Turca de Ayuda Humanitaria (IHH), la Fundación Malasia Perdana y el Comité Internacional por el Levantamiento del Asedio de Gaza.

[3] «Brusco cambio de la situación estratégica en el Medio Oriente», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2010.

Fuente: Red de Prensa No Alineados - Voltaire, edición Internacional , 2 de junio de 2010

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01/05/2010

POR NUEVAS GANAS CULTURALES

Por nuevas ganas culturalesRoberto Páez González1° de mayo de 2010

Beatriz Sarlo escribió “La batalla cultural” en La Nación del 29.04.10. El mismo diario había publicado una entrevista con la escritora el 10 del mismo mes, encabezada así: "Con Kirchner no se puede acordar ni un picnic". En “La batalla cultural” comienza con esta expresión: “El kirchnerismo se ha caracterizado por la riña con el periodismo no oficialista”.

A buen entendedor, Beatriz Sarlo está en la vereda de enfrente del gobierno, de “los Kirchner” y el kirchnerismo, y también enfrente de los que defienden al gobierno aunque sólo simpaticen con el gobierno sin ser kirchneristas.

La piedra de toque es la libertad de prensa. Arguye que en las dictaduras que padecimos “liquidaron a periodistas” pero el contraste con ese horror no debe disminuir “cualquier hecho presente”. Entonces, menciona “un ataque a obras y autores, con incursiones en la Feria del Libro que terminan a los sillazos como si fuera una fiesta de fin de curso que se fue de madre, aunque son, en verdad, un intento de cortar la palabra a los gritos y por la fuerza”.

No parece interesarle en lo más mínimo reconocer que amplios sectores de la población argentina están privados de prensa y por ello mismo de la libertad de prensa. Ya sabiendo que ella publica sus ideas en La Nación, sabe que defiende una libertad de prensa políticamente definida en la oposición, porque La Nación -como Clarín y otros medios- se afana en crear la imagen negativa del gobierno y el kirchnerismo, en desinformar a la población en general y a sus lectores en particular, en coparticipar en la ambientación mediática de un clima destituyente.

Pero lo que a muchos nos parece, es que cada vez más surge cuestionada esa versión mediática de la realidad.

Sin duda, a Sarlo, también se le ocurre. Por eso reseña que “está en curso un proceso más novedoso”. La escritora lo llama “dispositivo cultural kirchnerista”. Pero muchos sabemos que hay kirchneristas y no kirchneristas despiertos e interesados en poner de manifiesto sus opiniones sobre la actualidad, a las que no ven reflejadas en la prensa de los medios concentrados de la que Sarlo es una intelectual representante.

Procura describir tendenciosamente la realidad, con un sesgo conspirativo en el que atribuye a algún director de orquesta la aparición y armonización de diferentes organizaciones, grupos, etc. que –es verdad- se han propuesto dar la cara y oponerse al coro de los grandes medios.

Entonces, ¡caramba! Ve en acción no sólo a “instituciones del Estado”, sino también a “formaciones de la sociedad civil” (por lo que) “sería conveniente pensarlo más allá de la batahola”.

Bravo. Esto es dar en el clavo, aunque sólo sea para alertar a los clientes del pensamiento de La Nación y semejantes. Acierta, asimismo, cuando alude a que el conflicto mal llamado ”del campo” fue un disparador de ejercicios de conciencia social y política que en su momento se expresaron en numerosas soledades deshilvanadas, pero también en la palabra pública tomada por “intelectuales, académicos y profesionales” que apoyaron al gobierno con su primera Carta Abierta.

Fue la denuncia del clima destituyente. De la acción destituyente. Sólo que el esfuerzo destituyente, que prosiguió, tuvo –y tiene cada vez más- un efecto bumerán. Sin duda, también, por correcciones de rumbo operadas por el gobierno desde entonces y sobre todo después de las elecciones del 28 de junio.

Para Sarlo, en el intervalo vivido desde la 125, los discursos kirchneristas trataron y lograron transformar “un conflicto de intereses esconómicos y una movilización que incluía a pequeños y grandes, pobres y ricos, en una operación golpista de nuevo tipo”. Ni una palabra de Sarlo nos aclara por qué incluía a pequeños y grandes o a pobres y ricos. Ninguna sospecha de que algunos fueran manejados por otros en la extraña mezcla o aun por recursos de la realidad que tienen el rol de relatarla (y lo ejercen a su manera, desde luego).

Sarlo se queja de que la palabra "destituyente" produjo un efecto inmediato y duradero, tanto que todavía se la utilizó para caracterizar a quienes se oponían a la ley de medios audiovisuales, más de un año y medio después”. Ciertamente, la expresión revelaba la actuación oscura de la realidad relatada. También sintetizaba la luminosa convergencia de todos los que entendieron, y vienen entendiendo después, la urgencia de defender la expresión de la soberanía popular, volcada en las urnas en la elección presidencial, como condición sine qua non de un futuro posible al alcance de los ciudadanos argentinos, y de ponerlo al abrigo de las asenchanzas de nuevos retrocesos.

La Biblioteca Nacional, la Presidenta (se arregle o no sola en materia de ideas, según B.S.) el influyente intelectual de tradición peronista Horacio González y el mismísimo Néstor Kirchner –hombre dado por muerto por Morales Solá, después del 28 de junio, son barajas instigadoras -según Beatriz Sarlo- de la devaluación de la libertad de prensa, que ese es el tema que inspira la reflexión de su nota. En rigor, este menoscabo es un elemento de “la batalla cultural” .

Al respecto, recordemos que la primera oración de la nota era: “El kirchnerismo se ha caracterizado por la riña con el periodismo no oficialista”. Y que Sarlo nombra a adláteres dispares, como la Red de Mujeres con Cristina, que se permiten citar a Zizek o a Laclau (en “amable armonía epistemológica”), blogs y grupos diversos, con los que “se intenta una expansión hacia afuera de la elite”. Por lo que más que de una “riña” se trata de una expansión bastante lograda en la batalla cultural, a juzgar por las marchas multitudinarias que acompañaron reivindicaciones como la de la aplicación de la ley de medios.

Cabe destacar el uso de Beatriz Sarlo de giros que denotan cierta despectividad como cuando afirma: “Pero las iniciativas de Carta Abierta y sus subsidiarias, como puede comprobarlo quien haya asistido a algunos de los actos recientes o a las actividades en la ESMA, quedan dentro de un espacio académico y profesional relativamente restringido. No hacen opinión pública, salvo entre los lectores de Página 12, que están habituados a las intervenciones periodísticas de esos mismos intelectuales”

Sus subsidiarias, afirma. Que no hacen opinión pública, subraya, además, salvo entre los lectores de Página 12, que (no lo dice, pero seguramente lo sabe bien) no tiene la gran difusión que se merece por la calidad del cotidiano, sino que se la retacea incluso en los quioscos, donde no se lo ve sino que es necesario pedirlo y las más de las veces, se obtiene después de que el quiosquero vaya a buscarlo detrás o debajo de algo que lo tapa.

Esas dificultades de difusión, sin ir más lejos, no son consideradas por Beatriz Sarlo como limitaciones a la libertad de prensa. Ella habla por las que afectan a Clarín, La Nación, etc. que cada vez más ciudadanos ven como causantes de la desinformación y la manipulación de la opinión pública.

¿Qué más? Que a B.S. no le convienen o no le gustan los lectores progresistas de Página 12, ni Página 12, ni Sandra Russo, ni el programa 6,7, 8, ni Milagro Sala, ni Orlando Barone. En materia de gustos, no hay nada escrito, pero hay que ver que para una autora que está defendiendo –dice- la libertad de prensa y admitiendo una “batalla cultural” lo suyo es una toma de posición en defensa de la prensa que se ha permitido silenciar los éxitos del gobierno constitucional, mofarse de la primera magistrada y negarle que utilice decretos de necesidad y urgencia, denostar a Kirchner, a los kirchneristas y a los progresistas que lo defienden, además de regodearse con críticas a gobiernos latinoamericanos con los que el gobierno argentino actual está llevando adelante importantes convergencias sudamericanas y latinoamericanas.

Con esta tónica, no extraña que B.S. se las agarre con el fútbol y su efecto de “calentar la pantalla de Canal 7, con un efecto de arrastre que conoce cualquiera que sepa algo de televisión”. Es más, confirma su posicionamiento conservador cuando se queja del impacto del facebook de 6,7,8 en el acto del 24 de marzo en Plaza de Mayo porque se trata de “una pequeña burguesía progresista que no había encontrado otros lugares de expresión desde el conflicto con el campo en el cual suscribió el discurso de Carta Abierta, habiéndolo leído en su fuente original o escuchado en las versiones presidenciales”. Para colmo, muchos vestían remeras con la leyenda Somos la mierda oficialista.

Eso parece dolerle a Sarlo: que el vilipendiado oficialismo ya no sirva suficientemente para inhibir el deseo de dar la cara y participar en el quehacer nacional. Encima, “gente de pueblos del Gran Buenos Aires que se había organizado para llegar a la Plaza”, que “son decididos, incluso agresivos verbalmente, pero no violentos; militantes espontáneos, no matones”.

Conclusión, el campo estimulado por Carta Abierta se ha ensanchado considerablemente. Pero ese reconocimiento viene de la mano de esta salida aviesa:

“Fútbol para Todos, entonces, es una gran plataforma, un portaaviones que se dirige a públicos más masivos. Hay más y mejor en el futuro. En estos días, la Presidenta anunció el proyecto de repartir urgentemente medio millón de decodificadores de televisión digital, norma en la que ya están trasmitiendo Canal 7 y Encuentro. Así como les restituyó el derecho a los goles, el kirchnerismo no va a mantener al pueblo en la privación de señales digitales, máxime cuando el secretario de Medios, Gabriel Mariotto, ya ha anunciado una red de diez canales digitales públicos (es decir, en estas circunstancias, oficiales)”.

Entonces, la gran embestida ya no le toca a “los Kirchner” sino a Mariotto que –graduado de Ciencias de la Comunicación- “ha leído los manuales” y nos amenaza a todos con “la lluvia benéfica de decodificadores”.

Por si todo eso fuera poco, “están los blogs y los blogueros”. La “nube K”. Que brilla en la web mejor que la mortecina página de “Carta Abierta”. Y todavía va a la carga B.S. contra los condottieri de la web. Lo que revela que diversas legiones se rebelan contra el universo mediático en el que nos tenían encerrados los grandes medios concentrados. Así es.

Pero denuncia el carácter anónimo de “las formas rizomáticas de una nueva esfera virtual”, para lamentar la poca fama de los payadores con los que tiene que contrapuntear y que completan, según la autora, el “dispositivo kirchnerista”.

B.S. pretende ser realista, tratando de trazar un cuadro que registre los episodios de la batalla cultural por las capas medias. En efecto, nos dice, al final: “Cuando se habla de hegemonía, en un sentido estricto, hay que pensar en esta dimensión donde se juega a convencer, aunque, cada vez con más frecuencia, pasen a primer plano los aficionados a las trompadas. Total, como dijo un comentarista de 6, 7, 8, en la Feria del Libro no hay más violencia que en un concierto de rock”.

En la entrevista anterior a esta nota, Sarlo afirmó que “el problema fundamental hoy es el perfeccionamiento de las instituciones, pero el eje es la pobreza”. Pero el eje no es la pobreza. El eje es la política. La lucha política para que el perfeccionamiento de las instituciones termine con la pobreza. Y en la política, ella, está defendiendo a los medios concentrados que junto con las oposiciones divididas y sin ideas hacen todo por impedir la acción presidencial y mantenernos en una sociedad de reflejos conservadores y neoliberales.

En esta batalla cultural militamos por nuevas ganas culturales.

Roberto Páez González – 1° de mayo de 2010

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