Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos

Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos
Ricardo Carpani, 1991, acrílico sobre papel

27/08/2010

Sobre el Informe del traspaso de acciones de Papel Prensa

EL INFORME SOBRE LA INVESTIGACION DEL TRASPASO DE LAS ACCIONES DE PAPEL PRENSA A CLARIN, LA NACION Y LA RAZON EN NOVIEMBRE DE 1976


Negocios y dictadura: testimonios y documentos
Por Sebastián Premici

El detallado informe, a partir del relato de testigos y víctimas, da cuenta de las circunstancias en las que Papel Prensa cambió de manos. El papel de la dictadura. El testimonio del testaferro de Graiver. La defensa de Clarín y La Nación.

El Informe Papel Prensa: La Verdad da cuenta del contexto en que se produjo el traspaso de la papelera hacia los diarios Clarín, La Nación y La Razón. El Ministerio de Economía y la Secretaría de Comercio publicaron ayer en su sitio web (www.mecon.gov.ar) la investigación, presentada esta semana por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. A partir de los testimonios de Lidia Papaleo de Graiver y Rafael Ianover, sumado a material documental, el informe da cuenta del momento exacto en que las autoridades de la última dictadura militar comenzaron a participar de las “negociaciones”, desde las presiones a Papaleo hasta la aprobación por parte de la Junta del traspaso de las acciones. En el último tramo del informe también se ofrecen detalles sobre el “pacto de sindicalización”.



El contexto


En los anexos del informe sobre Papel Prensa figuran una serie de testimonios de los involucrados en la operatoria, entre ellos, Lidia Papaleo, mujer de David Graiver, ex dueño de la papelera. “El Sr. Martínez Segovia, que era presidente de Papel Prensa, me citó a un almuerzo para comunicarme que venía en representación del ministro de Economía, Alfredo Martínez de Hoz (que además era primo de Segovia). En ese encuentro me dijo que debía firmar la cesión de las acciones de la empresa. Dado los hechos que se vivían en el país, tomé conciencia que las amenazas de muerte, tanto para mi hija como para mí, eran auténticas. En ese terror fui citada para el día 2 de noviembre de 1976, por la noche, a una reunión en las oficinas de La Nación.”

 Antes de esa fecha, las acciones de la papelera estaban en manos de los herederos de David Graiver, fallecido en agosto de 1976 (Juan Graiver, Eva Gitnacht y María Sol, representada por su madre, Lidia Papaleo). Según consta en el informe, Isidoro Graiver le había cedido sus acciones a David en febrero de 1976. Por otro lado, estaban Galería Da Vinci y Rafael Ianover, testaferro de Graiver.

Esa noche del 2 de noviembre del ’76, como relata Papaleo, se encontraron en el edificio del diario La Nación todos los involucrados pero en oficinas separadas. Según relata el propio Ianover, él mantuvo un encuentro a solas con Patricio Peralta Ramos, uno de los dueños de La Razón. “Mire, yo estoy dispuesto a firmar esta transferencia siempre y cuando a mí no me ocurra nada”, manifestó Ianover, tal como consta en el informe. “Le doy mi palabra que a usted no le pasará nada”, respondió Peralta Ramos. Sin embargo, Ianover fue secuestrado el 12 de abril de 1977. Previamente, ya había sufrido la presión de un grupo de tareas, según un testimonio brindado el 7 de julio de este año.

“En la reunión en La Nación se suscribe el boleto de compraventa sobre el cual jamás pude opinar. Sólo pagaron 7000 dólares de un total de un millón de dólares”, manifestó la viuda de Graiver.

Según consta en el informe, al momento de la firma de ese contrato, Papaleo contaba en su poder con las acciones de la sucesión, las cuales aparecieron 22 días después en una caja fuerte del viejo Banade. La versión oficial de Clarín y La Nación indica que ellos nunca tuvieron en su poder las acciones de la sucesión; sin embargo, esas acciones fueron para Fapel, la sociedad que constituían los tres diarios, junto a algunos particulares. A lo que hay que agregar que la “transferencia” se realizó en el propio edificio de La Nación.



¿Qué era Fapel?


La sociedad denominada Fábrica Argentina de Papel para Diarios fue constituida en febrero del ’76. La integraban los tres diarios, y algunos de sus directivos. El 10 de noviembre del ’76, a ocho días de la firma del contrato de compraventa, Fapel cedió las acciones adquiridas a los Graiver a los tres diarios. Esta transferencia se realizó sin la existencia de las acciones de Papaleo (que aparecieron el 22 de noviembre de ese año), y por un pedido de la Junta Militar. Dentro de este contexto, José Pirillo, años después dueño de La Razón, denunció que en los balances del diario nunca aparecieron registros de esa transferencia.

Luego de realizada la operación, debía ratificarse lo realizado en una asamblea de accionistas, que tuvo lugar el 4 de marzo de 1977. Para esa fecha, había en total cinco operaciones de venta que debían concretarse, entre ellas la venta de las acciones de “Rey, Doretti e Ingeniería Tauro” a Galería Da Vinci. Según el informe presentado esta semana, quien allanó el camino para concretar la asamblea y el traspaso de las acciones de Fapel a los tres diarios fueron las autoridades de la dictadura militar.

A partir de un acuerdo entre la “Junta Militar –dice la investigación– y los tres diarios se acordó que el Estado nacional votaría a favor de las transferencias de las acciones, que se aprobaría la cesión de acciones entre Rey, Doretti e Ingeniería Tauro y Galería Da Vinci, a cambio de que éstas empresas se quedasen con la licitación para la construcción de la planta papelera”. Después de este acuerdo, la Junta Militar aprobó el ingreso de los diarios. A los diez días de celebrada esa asamblea, Lidia Papaleo de Graiver fue secuestrada.


“¿Por qué tuvieron que mantener en libertad a Papaleo hasta firmar la venta?”, se autopreguntó la Presidenta durante la presentación del informe. “Para evitar que la compañía cayera en manos de la Conarepa, que era el órgano que se quedaba con los bienes de los detenidos. Todo el patrimonio de los Graiver quedó en la Conarepa, salvo Papel Prensa”, se respondió Fernández de Kirchner.



El pacto de sindicalización


El 18 de agosto de 1977, los tres diarios firmaron dicho “pacto”. Ahí se comprometieron a “actuar conjunta y coordinadamente asegurando la unidad de criterio en la conducción de la empresa”. También se obligaron a votar siempre en el mismo sentido, tanto en las Asambleas como en el Comité Directivo. “En el supuesto de que la transgresión consistiera en votar en las asambleas en contradicción con lo resuelto por el comité, la multa a aplicar será del 25 por ciento del valor de las acciones propiedad de la transgresora”, puede leerse como uno de los artículos del pacto de sindicalización.
 Según el informe, este pacto fue comunicado a la CNV recién este año. De todas maneras, el Ejecutivo encontró pruebas de su existencia en la Inspección General de Justicia, dentro del expediente sobre la quiebra de La Razón. A partir de esta situación, el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento un proyecto de ley para declarar la producción, comercialización y distribución del papel para diarios como un servicio de interés público.



Fuente: Página 12, 27.08.10


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18/08/2010

El Constitucional de Colombia rechaza acuerdo con EEUU

El fallo exige que el Congreso apruebe el uso de las bases


El Tribunal Constitucional colombiano exigió ayer que el acuerdo militar que firmaron los Gobiernos de EE UU y Colombia el año pasado sea sometido a votación por el Congreso.


El acuerdo contempla el uso de siete bases por parte de soldados estadounidenses en el país sudamericano, y según el Tribunal debe pasar el trámite parlamentario para ajustarse a la Constitución.

La decisión del tribunal, que fue adoptada por seis votos a favor y tres en contra, deja sin vigencia con efecto inmediato los términos de la colaboración entre los dos países.

El objetivo del acuerdo, cuya duración prevista era de 10 años, era combatir el terrorismo y el narcotráfico en la región. Estados Unidos pretendía usar las bases para albergar aviones de vigilancia y asaltar buques cargados de droga en aguas del Pacífico, la principal vía de entrada de cocaína al país.

Washington también se comprometía en virtud del acuerdo a asistir al Ejército colombiano en operaciones antiterroristas y antidrogas en la región.

El acuerdo bilateral suscitó airadas reacciones de protesta en la región. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, lo consideró una amenaza directa contra su país, lo que le llevó a suspender las exportaciones colombianas a Venezuela, así como a cancelar una serie de programas energéticos conjuntos.

Otros líderes latinoamericanos como el presidente de Ecuador, Rafael Correa, o el de Bolivia, Evo Morales, también se opusieron a la firma por considerarlo una injerencia intolerable de Estados Unidos en la región.


El ministro del Interior colombiano, Germán Vargas Lleras, aseguró ayer que el Gobierno acataría el fallo del tribunal.


Fuente: El País - Agencias - Bogotá - 18.08.10


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16/08/2010

Carta abierta a Grobocopatel

Agro y economía nacional

Carta abierta a Grobocopatel

Por Aldo Ferrer *

A raíz de la polémica que vienen sosteniendo a través de Página/12 el escritor Mempo Giardinelli y el empresario sojero Gustavo Grobocopatel sobre la cuestión social del agro y su responsabilidad en la protección del medio ambiente, empiezan a surgir otras voces que se suman al debate. Aquí, la del economista Aldo Ferrer.

Estimado Gustavo:
                                                                                                                                      
Recordarás que, hace algún tiempo, con nuestro común amigo Bernardo Kosakoff, publicamos un artículo, en co-autoría, sobre el papel de la cadena agroindustrial en la economía y la sociedad argentinas. En estos días he leído un intercambio de cartas abiertas que mantuviste, con Mempo Giardinelli, sobre las mismas cuestiones y no resisto la tentación de entrometerme para señalar algunos puntos. El intercambio es muy rico y esclarecedor sobre cuestiones fundamentales, como la protección del medio ambiente y los recursos naturales y la cuestión social en el agro. Al mismo tiempo, creo que el análisis debe ubicarse en el contexto más amplio del desarrollo de toda la economía nacional en su inmenso territorio y su posicionamiento en el orden mundial. Concentraré mi comentario en la cuestión de las retenciones, que es crucial en el tratamiento del tema.                                                                     

Decís en tu carta: “Las retenciones son anti-Chaco, anti-desarrollo rural, anti-equidad”. No es así, por múltiples razones. No se puede hablar de retenciones sin referirlas al tipo de cambio. Es como tratar de contar la historia de Hamlet sin el príncipe de Dinamarca. Desvincular las retenciones del tipo de cambio no es sólo una insuficiencia de tu afirmación, sino una falta generalizada en todo el debate sobre la materia. La consecuencia es que el problema se reduce a su impacto en la distribución del ingreso. En mi intervención en las comisiones de Agricultura y Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación, durante el tratamiento de la resolución 125, destaqué que el debate se limita a ese aspecto distributivo cuando, en realidad, lo que está en juego es la estructura productiva y el desarrollo económico.

Las retenciones tienen un efecto fiscal y desvinculan los precios internos de los alimentos exportables de los precios externos. Pero estos objetivos podrían alcanzarse, en principio, por otros medios. Para el único fin para el cual las retenciones son insustituibles es para establecer tipos de cambio diferenciales, que es lo que realmente importa para la competitividad de toda la producción interna sujeta a la competencia internacional, en toda la amplitud del territorio nacional y sus regiones.              

La necesidad de las retenciones surge del hecho de que los precios de los productos agropecuarios respecto de las manufacturas industriales son distintos de los precios relativos de los mismos bienes en el mercado mundial. Es decir, las retenciones permiten resolver el hecho de que, por ejemplo, la producción de soja es internacionalmente competitiva con un tipo de cambio, digamos, de dos pesos por dólar y, la de maquinaria agrícola, de cuatro. Los tipos de cambio “diferenciales” reflejan las condiciones de rentabilidad de la producción primaria y las manufacturas industriales. La brecha, es decir, las retenciones, no es estrictamente un impuesto sobre la producción primaria, sino un instrumento de la política económica. El mismo genera un ingreso fiscal cuya aplicación debe resolverse en el presupuesto nacional, conforme al trámite constitucional de su aprobación y ejecución. 

La asimetría entre los precios relativos internos e internacionales no es un problema exclusivamente argentino. La causa radica en razones propias de cada realidad nacional. Entre ellas, los recursos naturales, nivel tecnológico, productividad y organización de los mercados. En la Argentina inciden, entre otros factores, la excepcional dotación de los recursos naturales y los factores que históricamente condicionaron el desarrollo del agro y la industria. Todos los países utilizan un arsenal de instrumentos (aranceles, subsidios, tipos de cambio diferenciales, etc.) para “administrar” el impacto de los precios internacionales sobre las realidades internas, con vistas a defender los intereses “nacionales”. En la Unión Europea, por ejemplo, sucede a la inversa que en nuestro país: las manufacturas industriales son relativamente más baratas que los productos agropecuarios. En consecuencia, se subsidia la producción agropecuaria, lo cual insume la mayor parte de los recursos comunitarios. Si no lo hiciera, desaparecería la actividad rural bajo el impacto de las importaciones, situación inadmisible por razones, entre otras, de seguridad alimentaria y equilibrio social.                                                             

¿Cuáles serían las consecuencias de unificar el tipo de cambio para eliminar las retenciones? En nuestro ejemplo, si el tipo de cambio fuera el mismo, dos o cuatro por dólar, tanto para la soja como para la maquinaria agrícola, en el primer caso (dos por dólar) desaparecerían la producción de la segunda y gran parte de la industria manufacturera, sustituida por importaciones. Las consecuencias serían un desempleo masivo, aumento de importaciones, déficit en el comercio internacional, aumento inicial de la deuda externa y, finalmente, el colapso del sistema. En el segundo caso (cuatro por dólar), se produciría una extraordinaria transferencia de ingresos a la producción primaria, el aumento de los precios internos y el desborde inflacionario. En las palabras de Marcelo Diamand, en la actualidad, dada nuestra “estructura productiva desequilibrada”, es inviable la unificación del tipo de cambio para toda la producción sujeta a la competencia internacional. Unificar el tipo de cambio traslada los precios relativos internos a los internacionales, con lo cual el campo se convierte en un apéndice del mercado mundial en vez del rol que le corresponde como sector fundamental de un sistema económico nacional, condición necesaria del desarrollo de cualquier país.                                                                 

¿Por qué es preciso, simultáneamente, tener mucho campo, mucha industria y mucho desarrollo regional? ¿Por qué es necesaria la rentabilidad de toda la producción sujeta a la competencia internacional? Por la sencilla razón de que la cadena agroindustrial (incluyendo todos sus insumos de bienes y servicios provenientes del resto de la economía nacional) genera 1/3 del empleo y, por lo tanto, es inviable una economía, próspera de pleno empleo, limitada a su producción primaria, por mayor que sea la agregación de valor y tecnología al complejo agroindustrial. En otros términos, no es viable una economía nacional reducida a ser el “granero” ni, tampoco, la “góndola” del mundo. Sólo con esto nos sobra la mitad de la población. Por otra parte, la ciencia y la tecnología son el motor del desarrollo de las sociedades modernas y, para desplegarlas, es indispensable una estructura productiva diversificada y compleja que incluya, desde la producción primaria con alto valor agregado, a las manufacturas que son portadoras de los conocimientos de frontera.                                                           

Si se alcanza el convencimiento compartido sobre la estructura productiva necesaria y posible, se abandona la discusión de las retenciones como un problema reducido a la distribución del ingreso. Se plantean entonces dos cuestiones centrales. Por una parte, el tipo de cambio que maximice la competitividad de toda la producción nacional sujeta a la competencia internacional. Es decir, el tipo de cambio de equilibrio desarrollista. Por la otra, el nivel de las retenciones compatibles con la rentabilidad de la producción primaria e industrial, tomando en cuenta los cambios permanentes en las condiciones determinantes de costos y otras variables relevantes. Las retenciones deben ser “flexibles” y tomar nota de tales cambios. Al mismo tiempo, deben aplicarse de la manera más sencilla posible. Por ejemplo, la comprensible demanda del ruralismo integrado por pequeños y medianos productores de recibir un trato preferente es, probablemente, difícil de cumplir con retenciones distintas conforme al tamaño de las explotaciones o la distancia a los puertos y centros de consumo. Otros medios pueden ser utilizados con más eficacia para los mismos fines.                                                                                     

Es necesario referir los problemas señalados en el intercambio de cartas comentado al desarrollo nacional. Vale decir, el pleno despliegue del potencial, la gobernabilidad, la libertad de maniobra en un mundo inestable, la inclusión social, factores todos que, en definitiva, son esenciales para la prosperidad del campo, de la industria, las regiones, el capital y el trabajo, y para proteger la naturaleza y el medio ambiente. Para contribuir a tal fin es indispensable aclarar, de una vez por todas, qué son y para qué sirven las retenciones.                                                                                                  

*Economista del Plan Fénix.                                                                                                                       

30/07/2010

¿Progresista, Sarlo?

¿Impresentables, quiénes, Sarlo?


  Por Roberto Páez González, 28.07.10

Hay a quienes les gusta hablar de Platón o de Zaratustra cuando hablan de política argentina de hoy. Pasa bastante, asique si Beatriz Sarlo -en su artículo “Entre progresistas e impresentables”, de La Nación de hoy- evoca a Carl Schmitt podría parecer otra pompa de erudición destinada a gustar, y nada más. Pero no es así. Por quién fue Carl Schmitt y porque Sarlo lo menciona en relación a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner y al ex presidente, Néstor Kirchner.

Lo hace después de haberse despachado críticamente respecto de casi todos los principales dirigentes políticos del período siguiente a la dictadura militar, acaso para dar la impresión de que no es mucho más mala con los Kirchner que con los demás.


Plantea la relación de los hombres políticos con el progresismo (aunque incluye a Graciela Fernández Meijide y Elisa Carrió). Bastante rápidamente se convence de que hoy por hoy casi nadie dice Soy un hombre de izquierda. Deja ese “lugar del espectro” a “pequeños partidos de origen trotskista y las organizaciones sociales no peronistas, sectores de la CTA y Proyecto Sur”.

Bien, ¿qué más? Vino Perón -porque parece que siempre vuelve- hizo un batido … ¡es increíble! es mejor citarla (un párrafo completo): “Los historiadores han afirmado muchas veces que Perón refundó de tal modo las identidades políticas que la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay. Otros agregan que, mucho antes, la Unión Cívica Radical había provocado esa dilución. El peronismo, muy notablemente, reclutó intelectuales que venían de la izquierda tradicional, del trotskismo y de la derecha nacionalista; los sometió a un batido ideológico manifiesto en los debates de los años sesenta y setenta del siglo XX. Entre las cosas que Kirchner trajo como novedad, figura la de haber reanimado la conciencia de que algo políticamente valioso se juega en la definición de progresista”.


O sea que: primeramente, se desliga un poco, escudándose en “los historiadores”; segundo: Perón –deus ex machina- repartió identidades políticas de “tal modo” que “la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay”; tercero: ya la UCR “había provocado esa dilución”. Bueno, leemos el resto del párrafo: el peronismo se permitió reclutar componentes y batirlos ideológicamente durante los años sesenta y setenta; finalmente, parece que Kirchner reanimó la conciencia de que en el progresismo hay algo de políticamente valioso.


¿Y qué? Preguntaría un extraterrestre … podría suponer que el peronismo es o era una fábrica de frutas, o que como dice “batido ideológico”- fue un brainstorming, un seminario, un coloquio …


Es con un propósito descalificador -para entendidos- que hace que se sobreentienda que en Argentina también funcionamos mal ideológicamente y somos ariscos como para no adaptarnos a la sana lógica razonable de derechas e izquierdas de Europa.


Luego se le ocurre decir que entre tanto “hubo cambios en las teorías sobre la política” y ahí emerge su Schmitt bañándonos de luces por añadidura: no importa lo que dice sobre “el decisionismo” o el “definir un conflicto en términos de amigo y enemigo”, sino que Carl Schmitt estuvo allegado al nazismo en sus orígenes y aunque el Tribunal de Núremberg finalmente no lo inculpó, pasó dieciocho meses en prisión; su antisemitismo no fue por cuestiones raciales sino religiosas.


Sarlo agrega que “a Kirchner se le atribuyó esa capacidad decisionista de creación vertical, de arriba hacia abajo, de lo político”. Por más que parezca mentira en Sarlo –destacada intelectual- no hay otro remedio que admitir que en esta nota salta continuamente del palo al frasco.


Empero, para algo es. Nos asegura que “Carl Schmitt fue leído en Europa y en la Argentina no como un pensador de la derecha, sino como brecha para renovar el pensamiento de la izquierda atascada en el parlamentarismo y el reformismo”. ¡Ja! Para peor, añade de inmediato que Chantal Mouffe se sirvió de perspectivas schmittianas y que ella es lectura de cabecera de la Presidenta. Recordemos, de paso, que Chantal Mouffe firmó Hegemonía y Estrategia Socialista con el reconocido Ernesto Laclau, autor también de La razón populista, en la que puso distancia crítica ante la percepción eurocéntrica del populismo como régimen político que degrada los valores de la democracia representativa en América Latina.


Por tanto, Beatriz Sarlo quiere matar dos pájaros de un tiro, pero no se anima aquí a usar el nombre de Laclau.


Viene el turno de Carta Abierta, cuyos intelectuales, según Sarlo, le dieron atractivo a la idea progresista con tres “argumentos”. El latinoamericanismo, el pueblo y la profundización de los cambios.


Hubo un debate cara a cara televisado entre Beatriz Sarlo y Horacio Gonzalez; éste dejó claro que si en la historia argentina hay una suerte de línea republicana liberal, también hay una suerte de línea nacional y popular. Sarlo finge no estar enterada –aunque mencionó lo de Perón, la UCR, y los años sesenta y setenta- como si el enfoque latinoamericanista de Carta Abierta y su crucial distingo entre “pueblo” y “gente” fueran hongos ideológicos que aparecieron después de la última lluvia.


Lo hace adrede, porque después llama “viejos discursos desactivados” a los de la Reforma universitaria, los socialistas Manuel Ugarte y Alfredo Palacios, el antiimperialismo revolucionario … vale decir, como si las novedades de Carta Abierta tuvieran que estar cortadas de una continuidad en los debates y elaboraciones de un pensamiento nacional, de una formación de la conciencia nacional, como sintetiza en su libro de 1960 Juan José Hernández Arregui.


Justamente, si el latinoamericanismo y el sujeto “pueblo” interesan, es porque hoy en Argentina soplan nuevas ganas culturales, por las que cada vez más ciudadanos se identifican con la unión suramericana –con la música y la cultura, los pueblos originarios, la paz, las soberanías nacionales y las mejoras sociales- y también ansían participar en la democracia y sentirse sujetos activos en los cambios, sin ignorar que hubo en nuestro país una disyuntiva histórica pueblo-oligarquía, reflejada también en la pulseada Gobierno-Mesa de enlace. Para Sarlo, Carta Abierta “activa temas como la identidad cultural asentada en una geografía histórica, de los que se creía, en los años noventa, que ya estaban definitivamente enterrados”. Pero ni estamos en los noventa, ni estaban enterrados, aunque Sarlo hace como que no se percata.


En cuanto a la profundización de los cambios, sigilosamente nos toma por tontos y eventuales cómplices a muchos de los que estamos apoyando a este gobierno, dando a entender que nos llevan de la nariz, e insistiendo en esa palabra mágica de estos años, la “caja” presidencial.


Dice que el impulso para “la profundización de los cambios” es una argucia. Por tanto lo suyo es ceguera, al no reconocer, por ejemplo, el tema de la Asignación universal, la Ley de Medios o la lucha en torno al Banco Central de la República Argentina y la opción de utilizar reservas para mejorar el perfil pagador del Estado sin instrumentar una política de ajuste.


Nos quiere hacer creer que como ella no ve cambios que profundizar –los árboles que le tapan el bosque son De Vido, el denostado Moreno, etc.– la iniciativa de profundizar los cambios no es sino una simple argucia.


Entre otros reproches que plantea como interrogantes, pregunta “¿Dejar, por incuria y desdén, que el Riachuelo siga pudriéndose?” Claro que no hay que permitirlo. Pero lo del Riachuelo es larguísima historia y hace más de dos siglos que no está como lo encontró Pedro de Mendoza. Es una prueba fehaciente del aporte del capitalismo al equilibrio ecológico en nuestro país. Un testimonio inigualable de la dejadez estatal para con un área en la que viven en condiciones insalubres e inestéticas cinco millones de personas. Es un tema conflictivo entre los gobiernos de la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


¿Por qué pretender que a Carta Abierta o al gobierno nacional no le importa y listo? Es una forma de lanzar mantos de amalgama que no resuelven los problemas. En realidad, a Sarlo, resolver los problemas no es lo que le interesa.


Es más, adjunta su fastidio de admitir algún progresismo en “los actos de Kirchner” llamándolos “una victoria discursiva”. Asegura que el debate sobre quiénes son progresistas y quiénes no “sólo interesa a un sector de las clases medias, urbanas, escolarizadas, con tiempo de ocio y sin las urgencias de la pobreza” pero ese “sólo” es falso y además corresponde a un altísimo porcentaje de nuestra población. Aunque sabe que lo que dice es reprensible, intenta cubrirse miserablemente: “No es una caracterización despectiva. De esas capas medias han salido políticos, académicos, científicos, artistas, todo lo que hace a la densidad de la cultura argentina”.


Admite que hay una “relativa bonanza (impensable en 2001)”. Pero el que crea en lo que dijo antes debiera hallar paradójico que en esto reconozca cambios. Sus expresiones confusas delatan al final sus verdaderas preocupaciones porque asegura que estos cambios “no deciden una elección”


He visto también relevante que al final se aclare que “la autora es ensayista, crítica literaria y docente universitaria”. Pero no aclara si se ubica entre progresistas o impresentables.


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26/07/2010

La cultura, techo y sustento


La cultura, techo y sustento

Por Elena Poniatowska*

En los años 70, conocí a un niño excepcional que venía de Tomatlán, Puebla: Gelasio Castillo. Lleno de curiosidad, de iniciativa, me deslumbró por su inteligencia. Era un cerebro que podía encauzarse con educación, un posible Benito Juárez, un posible Flores Magón, un posible López Velarde, pero su tía lo necesitaba para cuidar las borregas. Unos años después, pregunté por él. Murió”, fue la respuesta. Lo encontraron en una zanja de un campo de manzanas. Pensé en todos los Orozcos, Riveras, Rulfos, Revueltas, asesinados en México por la miseria y la falta de oportunidades. Gelasio, en otro contexto, sería ahora referente de nuestra sociedad.

El techo y el sustento, la educación y la cultura, son las dos mitades de la manzana que no le tocó a Gelasio. En México, a la fecha, 2 millones 300 mil niños se quedan sin escuela. Desde hace un tiempo se habla de los ninis, jóvenes que ni estudian ni trabajan. El Instituto Mexicano de la Juventud dice que son unos 7 millones. Para muchos, la alternativa es ir a engrosar las filas del narcotráfico. ¡Y cuántos Gelasios huérfanos está dejando esta guerra! Tan sólo en Ciudad Juárez, hasta junio de 2010, 10 mil niños perdieron a sus padres. ¡Y cuántos hacen falta para que el gobierno comprenda que no puede dejar sin sustento a familias enteras! ¡Y cuántos migrantes asesinados en ambas fronteras para integrar un continente, nuestro continente, que aspira a la civilización y a dejar atrás la barbarie. A lo largo de los pasados cuatro años pueden contarse 24 mil 832 ejecutados, y la inseguridad es tal que se ha vuelto normal que los padres prevengan a su hijo adolescente: “Si sales hoy en la noche, te van a matar”. El abandono de los jóvenes por parte del gobierno es un crimen que el futuro nos cobrará muy caro.

Nada más ligado a la cultura que los sentimientos comunitarios, el amor que nos tenemos unos a otros, el amor a los niños, a los ancianos, a los animales. Educar es hacer aflorar en la mente y en el corazón lo más digno, valioso y crítico que hay en la persona. La educación es la que forja la realidad política, económica y ética de cada sociedad. La cultura es identidad y es cohesión. La identidad la dan los usos y costumbres, y en nuestro país tenemos un patrimonio extraordinario que nos enaltece y nos singulariza. Fomentarlo es hacernos un lugar sobre la tierra, un sitio privilegiado dentro de la comunidad de las naciones.

La cultura en los países europeos es instrumento de defensa nacional integrada a la vida cotidiana, la influencia más definitiva en su desarrollo humano. En América Latina, México lo tiene todo para identificarse con la palabra cultura, porque nuestro pasado indígena asombra al mundo entero y nuestra cultura independiente puede exportar bienes culturales a todos los países. Nuestra resistencia está en las personas que crean, los hombres y las mujeres de ciencia, las artesanas y los alfareros mexicanos que de la nada hacen surgir una olla de barro negro oaxaqueño, un tejido chiapaneco, un bordado huichol, una tortuga de Toledo.

La cultura lleva necesariamente a la democracia porque la creatividad hace al hombre libre y, sobre todo, más crítico. El disfrute de la cultura en todas sus manifestaciones también es instrumento no sólo de respeto por uno mismo, sino de liberación. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras instituciones públicas de educación superior han formado a profesionistas que nos honran. Con sus aportes, construyen el tejido social de México y fomentan la integración de los 105 millones de mexicanos que somos.
La creatividad de los mexicanos es materia prima para el engrandecimiento de nuestro país. La marcha silenciosa y el mitin del desafuero del 24 de abril de 2005 del político que ha demostrado tener más base social en México, Andrés Manuel López Obrador, fue una muestra de creatividad sin precedente, y surgió de uno de los barrios más pobres donde las escuelas de artes y y oficios, como el Faro de Oriente, han dado resultados óptimos.

Imposible hablar de democracia mientras no se incluya a los mexicanos más pobres. Imposible hablar de identidad mientras se excluya a los 10 millones de indígenas. Imposible seguir adelante sin integrar a las mujeres que hasta la fecha somos las grandes olvidadas de la historia. Allí están las 400 asesinadas de Ciudad Juárez para comprobarlo. Imposible olvidar a las minorías con opciones sexuales distintas. Así como el presidente Lázaro Cárdenas se ocupó de los de abajo, un presidente que se ocupara de las mujeres, transformaría al país.

Los que tienen que dar ejemplo de austeridad son los que están en el poder. Si los funcionarios mandaran a sus hijos a escuelas públicas éstas mejorarían junto con la educación que se imparte, si tomaran el Metro y el autobús, éstos serían más eficaces, más limpios y más seguros, si los poderosos se atendieran en las clínicas del IMSS y del ISSSTE la atención sería de primera. Subir los salarios mínimos, sería dignificante para todos. Si se elevara el nivel educativo de los mexicanos, nuestro país sería más democrático, más solidario, más tolerante y más culto, porque la educación incluye a todos: maestros, alumnos, padres de familia, sociedad y gobierno. Un pueblo educado tiene más elementos para condenar los actos de impunidad y de corrupción de sus gobernantes y no cae en la adulación o el servilismo. Una educación laica y gratuita crea ciudadanos críticos que no tienen miedo de expresarse.

Lo primero que salió de los escombros de una Varsovia destrozada por la Segunda Guerra Mundial fue una florería. Era conmovedor ver cómo por encima del desastre, entre dos muros caídos se erguía una insólita tiendita floreada. “Esto es lo que queremos” –parecían decir las mujeres. “Queremos pan y rosas.” “Porque aquí no pasan cosas de mayor importancia que las rosas”, escribió Carlos Pellicer. Hoy las mujeres del mundo seguimos luchando por pan y rosas. Además de pan, necesitamos belleza, cultura, arte, y en México nos resulta indispensable seguir haciendo juguetes, golosinas, palomitas de papel, piñatas para cantar: “Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino”.

Perder el camino es perder nuestra oportunidad de un cambio verdadero. México tiene todo para construir su identidad sobre la cultura; es decir, el disfrute de su patrimonio y el fomento de su creatividad. México, Estado cultural; México, nación de cultura; México, sociedad de conocimiento; México (como lo fue Grecia), patrimonio cultural de la humanidad. Fascinante y conmovedora ha sido nuestra resistencia. En los años que vienen, la cultura podría salvarnos al convertirse en el objetivo de todas las clases sociales, una cultura que hiciera renacer la confianza en nosotros mismos. La filosofía náhuatl nos dijo que éramos los cimientos del cielo y los antiguos mexicanos nos llamaron el Pueblo del Sol. Bajo ese sol y ese cielo se levanta nuestra esperanza.

*Discurso que leyó la escritora en la Asamblea Nacional del Movimiento por la Transformación de México a la que convocó ayer Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino

Fuente: La Jornada, 26 de julio de 2010

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24/07/2010

¿Qué está pasando?

Estados Unidos busca atacarnos por conducto de Colombia, expresa Hugo Chávez
http://www.jornada.unam.mx/2010/07/24/index.php?section=mundo&article=020n1mun

Adolfo Pérez Esquivel: “Las bases estadounidenses en Colombia son una provocación para Venezuela”
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=110267